El héroe que lideró un comando para rescatar a su amada esposa | El Imparcial de Oaxaca
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El héroe que lideró un comando para rescatar a su amada esposa

Tras pelear con decenas, Manuel Villalongín subió en caballo hasta el segundo piso donde estaba su esposa cautiva, al verla viva el alma le volvió al cuerpo


El héroe que lideró un comando para rescatar a su amada esposa | El Imparcial de Oaxaca
La esposa de Manuel Villalongín fue raptada por el ejército realista con el fin de presionarlo para que dejara de lucha.

El mundo se le vino abajo al valiente insurgente Manuel Villalongín cuando supo que su amada esposa, Josefa Huerta, había sido raptada por el ejército realista con el fin de presionarlo para que dejara de luchar por la Independencia de México.
Sabía que la orden de raptar a su mujer venía del general español Torcuato Trujillo, un despiadado militar famoso por hacer cosas fuera de los acuerdos no escritos de la guerra, como cobrar venganza con las familias de sus enemigos. De hecho Torcuato ya había matado a las esposas e hijos de otros insurgentes, y todo apuntaba para que doña Josefa Huerta fuera la siguiente.
Realiza el plan perfecto en busca de su amada
Alguien le avisó a Manuel Villalongín que su esposa estaba cautiva en una casa del centro de Valladolid (vivienda que actualmente se encuentra en la esquina que hoy forman las calles de Morelos y Francisco I. Madero, Morelia). Sin embargo sabía que ir por su amada, sin un buen plan de por medio, era prácticamente una sentencia de muerte, pues los realistas tenían órdenes de matarlo al verlo.
Pero Manuel Villalongín, huérfano desde la más tierna edad, estaba acostumbrado a las vicisitudes de la vida. Así que convocó a los 30 hombres de armas más hábiles y arriesgados de todo Michoacán para organizar junto con ellos una estrategia para salvar a su Josefa.
La primera batalla para rescatar a doña Josefa
El día de ir en busca de su mujer había llegado. Los 31 hombres armados, a bordo de sus respectivos caballos, partieron rumbo a la casa donde tenían cautiva a la señora. Lo primero que hicieron fue herir y matar a los soldados realistas que custodiaban uno de los caminos para llegar a la citada vivienda, en este punto se quedaron quince de los hombres de Villalongín para cuidarle la espalda a él y al resto.
Reventando sus caballos, Villalongín y sus quince valientes espadachines y pistoleros, arribaron veloces a la casa en donde tenían secuestrada a Josefa Huerta, una vez ahí todos pelearon para romper el cerco de soldados que les impedía entrar a la vivienda.
Manuel aprovechó la confusión de la pelea para, todavía montado en su caballo, ir a la segunda planta de la casa, romper la puerta donde estaba su mujer y de inmediato subirla al mismo corcel en el que él iba para emprender la huida.
Ambos bajaron las escaleras de la casa a toda velocidad, fue una suerte que el caballo no se rompiera las patas al descender las escaleras con enormes zancadas, sus hombres ya lo esperaban para protegerlo, todos huyeron, la extracción de doña Josefa había sido un éxito rotundo, pues nadie del lado de Villalongín había muerto en la acción.
Manuel Villalongín, un héroe olvidado
Una vez su mujer a salvo, Villalongín volvió a la pelea por la Independencia de México, convirtiéndose en uno de los principales estrategas militares del movimiento insurgente y comandando a hombres de varias regiones, pese a que su formación nunca había sido castrense, pues en el pasado había labrado la tierra convirtiéndose en un hacendado.
Manuel Villalongín murió en batalla el 2 de noviembre de 1814. Josefina Huerta, su viuda, pasó los últimos años de su vida peleando para que el gobierno le diera una pensión para ella y su hijo, pues ya no contaban con recursos para su sustento tras la muerte de su marido. En Morelia, Michoacán, existe una plaza pública en memoria de este insurgente, la Plaza Pública Manuel Villalongín.

El célebre insurgente convocó 30 hombres de armas más hábiles para organizar junto con ellos una estrategia para salvar a su amada.