Vivimos en tiempos en los que no sabemos cómo va a trascender el cine, Carlos Vermut | El Imparcial de Oaxaca
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Vivimos en tiempos en los que no sabemos cómo va a trascender el cine, Carlos Vermut

El director español ganó la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, uno de los mejores del mundo.


Vivimos en tiempos en los que no sabemos cómo va a trascender el cine, Carlos Vermut | El Imparcial de Oaxaca

En el 2014, el cineasta español Carlos Vermut se convirtió en una revelación cuando ganó la Concha de Plata al Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, uno de los más importantes del mundo, gracias a su trabajo en Magical girl, un drama psicológico que encantó a la audiencia y a la crítica en igual medida.

Con apenas dos largometrajes, ya es uno de los cineastas más respetados en el mundo, pues su más reciente obra, Quién te cantará, ganó la Concha de Oro del mismo festival que lo vio debutar, esta vez con un melodrama musical, que tiene entre sus pinceladas elementos de fantasía que, para el director, funcionan como puentes al inconsciente más profundo del espectador. Esa lección la aprendió de Luis Buñuel:

“Me gusta Buñuel, sobre todo su época mexicana me marcó mucho. Me encanta El ángel exterminador, en la que sus personajes burgueses no pueden salir de una sala. Ahí hablaba mucho de la sociedad y estaba presente el elemento fantástico”, explicó el cineasta en entrevista con Crónica, a propósito de su visita a México como invitado de honor del Mórbido Film Fest, que se desarrolla en la capital del país.

En este certamen aparece Quién te cantará, que es la historia de ficción de Lila Cassen (Najwa Nimri), la cantante española con más éxito de los noventa hasta que desapareció misteriosamente de un día para otro. Diez años después, Lila prepara su triunfal vuelta a los escenarios pero, poco antes de la esperada fecha, pierde la memoria al sufrir un accidente.

Violeta (Eva Llorach) vive dominada por su conflictiva hija Marta (Natalia de Molina). Cada noche escapa de su realidad haciendo lo único que la hace feliz: imitar a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja. Un día Violeta recibe una fascinante propuesta: enseñar a Lila Cassen a volver a ser Lila Cassen.

Para el realizador son la fantasía y la psicología algunos de sus recursos potenciales para explorar el lenguaje cinematográfico con una mayor conexión con el espectador: “Desde mis cortos he utilizado el elemento fantástico y creo no me siento capaz de escapar del cine de género porque forma parte de mi educación como cineasta y orquestador”, dijo.

“Hoy en día la mezcla de géneros da muchas posibilidades para abordar muchas cosas, hay un elemento lúdico, pero también se puede usar para hablar de cosas políticas o de contextos sociales más interesantes; el cine es un espejo de lo que pasa en el mundo, pero la fantasía, de forma indirecta, es más seria para hablar de temas más profundos”, explicó.

Vermut compara a la fantasía con la comedia y con el cine de terror/horror, como los géneros por excelencia de la actualidad, para reflexionar sobre causas sociales, humanas y cinematográficas en cuestión de trascendencia: “Cuando hablas de algo de manera indirecta se puede volver la mejor manera de hablar de algo, porque subyace algo, no es algo consciente y en la inconsciencia hay mucha verdad. Cuando vemos muchas películas de comedias juntas podemos darnos cuenta del momento histórico que vivía un país o somos capaces de entender mejor su realidad”, comentó.

Por ejemplo, “si ponemos las películas de los años 50 en Estados Unidos, entendemos el terror que había por el comunismo y la amenaza de la Guerra Fría. Muchas veces uno puede entender mejor su realidad a través de las películas de género, de terror y comedia”, agregó el cineasta.

Por encima de la fantasía, en el cine de Vermut, desde sus cortometrajes, figura la exploración psicológica, “depende del momento, la voz que busca un cineasta aparece de forma distinta. En mi caso me interesa la psicología, y porque a veces hay cosas que no sé explicar a través de un texto, así que utilizo la imagen del cine”, comentó.

“Creo que ahí está el mejor lugar para hablar de la psicología: de las paradojas que existen en el ser humano, sobre el tiempo en que a alguien lo marca algo malo o nace una pretensión y que de repente hay un conflicto entre lo que deseamos y las condicionantes morales. Siempre me ha gustado ese tema, aunque ha cambiado mi motivación, es un tema que siempre está presente, el elemento psicológico, desde que me han formado como cineasta y espectador”, enfatizó.

Por otro lado, el cineasta explica que se siente satisfecho con el momento que atraviesa el cine en la actualidad; sin embargo, considera que ya no tiene el peso histórico de antes: “Pienso que los momentos en que hicieron cine (Luis) Buñuel o (Federico) Fellini era muy distinto a éste y que la relación que tiene el cine con la gente es muy distinta a la que tiene ahora. No me comparo con esas figuras porque eran otras épocas”.

“La gente iba al cine porque no había muchas otras cosas, quizás el teatro y la pintura, pero la cultura que marcó venía de los libros y del cine; pero ahora hay miles de cosas que se pueden hacer además de ver películas: está el teatro, los videojuegos, las redes sociales y deportes. Todo es muy diferente, todo condiciona al cine que se hace”, añadió.

Es por eso que ve al cine como una herramienta de exploración más que como una forma de hacer historia, “como director no vale la pena pensar en la huella que uno pueda dejar ahora, porque vivimos en tiempos en los que no sabemos cómo va a trascender el cine, no estoy seguro que vaya a ser tan trascendente como lo que era antes.

“De un tiempo a esta parte, estamos tan expuestos y condicionados por la imagen real, en el sentido de que hay muchos filtros. Nos la pasamos todo el tiempo viendo videos en celulares o cosas a través de pantallas, vemos cosas que suceden en tiempo real en otros lados, el periodismo se transformó; entonces, pienso que una parte del cine ha vuelto a un lugar que tiene que ver más con una búsqueda por descubrir su lugar. Quizás debamos volver a lo clásico para encontrar un lenguaje distinto al que estamos acostumbrados”, concluyó.