Economía mexicana: Recuperación desigual entre las regiones | El Imparcial de Oaxaca
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Economía mexicana: Recuperación desigual entre las regiones

Cabe preguntarse cuándo nos recuperaremos de los daños causados por la crisis en curso


Economía mexicana: Recuperación desigual entre las regiones | El Imparcial de Oaxaca

Cumplido un año y medio desde el inicio de la nueva normalidad, cabe preguntarse cuándo nos recuperaremos de los daños causados por la crisis en curso. Sobre esto, el pasado 15 de septiembre el Banco de México (Banxico) dio a conocer su reporte sobre las Economías Regionales del segundo trimestre del presente año, donde se revela el desempeño de las regiones del norte, centro – norte, centro y sur, con relación a la actividad económica en los distintos sectores, las expectativas empresariales y la evolución de la inflación, dentro de un contexto de crisis sanitaria y económica.

Después del desplome de 8.2% del PIB en 2020, la economía continúa recuperándose en el segundo trimestre (1.5% por arriba del trimestre inmediato anterior). Sin embargo, ésta se distingue por ser una recuperación heterogénea a nivel regional y sectorial, siendo el sector de servicios el de mayor crecimiento como resultado de la flexibilización de las restricciones sanitarias ante el avance del proceso de vacunación.

 

La desigualdad regional era un hecho previo a la crisis: el sur se ha encontrado históricamente rezagado en comparación con el norte y centro del país. Esta desigualdad permanece si observamos la recuperación que ha tenido cada una de las regiones como resultado de la crisis de covid-19 desde el primer trimestre de 2020. A pesar de las brechas existentes, las regiones centro y sur fueron las más dinámicas en el segundo trimestre del año, con aumentos de 1.7 y 2% respectivamente respecto al trimestre inmediato anterior.

El turismo fue en gran medida el principal responsable de esta recuperación con un crecimiento de 32.8% en el centro y de 35.1% en el sur respecto al primer trimestre de 2021 gracias a la relajación de las restricciones sanitarias que favorecieron la movilidad y, por lo mismo, la actividad económica, mientras las campañas de vacunación seguían en marcha y el semáforo epidemiológico mejoraba en la mayoría de los estados. No obstante, el nivel en cada una de las regiones sigue estando por debajo de los niveles prepandemia y podría permanecer así en la segunda mitad del año debido a las afectaciones causadas por la tercera ola de covid-19 y la aparición de la variante Delta, ocasionando un repunte en la curva de contagios diarios, particularmente en la población joven.

 

El comercio continuó teniendo un comportamiento positivo en todas las regiones por la disminución de las restricciones. En este sentido, las regiones norte, centro-norte, centro y sur tuvieron variaciones trimestrales de 3.1, 2.4, 4.0 y 1.6% respectivamente.

Por otro lado, la producción industrial reportó un bajo dinamismo, atribuido en parte al comportamiento de las manufacturas y construcción, donde las primeras se vieron limitadas ante disrupciones en la cadena de suministro, destacando el caso de la escasez de semiconductores y su impacto en la producción automotriz. Respecto a la segunda, la región sur fue la única que presentó un comportamiento positivo con 14.9% respecto al trimestre anterior, creciendo desde el último trimestre de 2020 y que se prevé continue en los próximos meses como resultado del mayor gasto público ejercido en la zona por la constricción de los principales proyectos de infraestructura: el Tren Maya, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la refinería Dos Bocas.

La recuperación seguirá en marcha, pero su ritmo dependerá en gran medida del avance en la vacunación de la población, la posible aparición de nuevas variantes del virus SARS- CoV-2, la persistencia de algunas disrupciones en las cadenas globales de suministros y los incentivos a la inversión pública y privada, por lo que las autoridades enfrentan el desafío de darle prioridad al crecimiento en un contexto de alta inflación y altos niveles de informalidad laboral.

También debemos plantearnos cuáles serán las consecuencias traídas por la crisis en los años venideros. En primer lugar, la informalidad laboral se agravó y se mantiene por arriba de los niveles registrados previo a la pandemia en leña región centro y sur del país, registrando tasas de 58.40 y 70.41% respectivamente. En segundo lugar, la crisis podría tener implicaciones de largo plazo para la productividad, el crecimiento y la desigualdad tomando en consideración la interrupción en la inversión, el cierre de un gran número de empresas, el desplazamiento de la fuerza de trabajo y el rezago educativo generadlo a partir del confinamiento y la desigualdad en acceso a tecnologías de información y comunicación.

Esperemos que la pandemia, más que problemas estructurales, nos deje importantes lecciones de las cuales podamos aprender para lograr en un futuro un crecimiento y desarrollo inclusivo.