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Ola de calor: ¿cuáles son las alternativas al aire acondicionado?

Con el cambio climático, las olas de calor se vuelven más intensas y cada vez más gente usa sistemas de aire acondicionado que consumen mucha energía: un círculo vicioso. DW presenta alternativas más sostenibles.


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Como consecuencia del cambio climático, las olas de calor probablemente se intensificarán en todo el mundo. Ya en 2018, los sistemas de aire acondicionado y ventiladores eléctricos consumieron un 10 por ciento de la electricidad global, según la Agencia Internacional de la Energía.

Y eso que el aire acondicionado solo se usa a gran escala en unos cuantos países, como Japón y Estados Unidos, donde un 90 por ciento de los hogares está equipado con un sistema de este tipo. En comparación, solo un ocho por ciento de la gente en las regiones más calurosas del mundo tiene acceso al aire acondicionado.

Con veranos cada vez más calientes, sobre todo en los países emergentes crece la demanda de refrigeración. Esto podría triplicar la demanda de energía hasta 2050, y tan solo para acondicionar edificios se consumiría tanta energía como la que hoy se consume en China e India.

Acondicionamiento pasivo

A fin de romper este círculo vicioso, científicos apuestan por métodos de acondicionamiento pasivo. Con ellos, se puede regular la temperatura, pero gastan muy poca energía o incluso ninguna.

“El acondicionamiento pasivo es tan prometedor porque no es caro y, además, impide el efecto de la isla de calor en las urbes y aumenta las probabilidades de supervivencia de la gente porque reduce la dependencia de sistemas de aire acondicionado”, dice Alexandra Rempel, profesora asistente de Diseño Medioambiental de la Universidad de Oregón.

En la región mediterránea, el método para sobrevivir el calor extremo puede ser tan simple como abrir las ventanas en la noche para dejar entrar el aire fresco y bajar las persianas durante el día. De acuerdo con un estudio liderado por Rempel, a través de una ventilación natural y la generación de sombra es posible bajar la temperatura interior unos 14 grados Celsius y reducir el uso de sistemas de acondicionamiento en un 80 por ciento.

Edificios energéticamente eficientes

Algunos métodos, como los atrapavientos en el Norte de África y Oriente Medio, han refrescado edificios durante siglos. Estas torres con ventanas abiertas se colocan arriba de un edificio y están diseñadas para “atrapar” el viento. Dirigen el aire fresco hacia el interior de una casa, mientras que expulsan el aire caliente hacia afuera. Si bien el uso de este tipo de sistema de acondicionamiento tradicional ya no está muy extendido, modelos comerciales a base de la misma tecnología pueden ser usados en edificios modernos.

También se puede bajar la temperatura interior de los edificios con persianas y cortinas que bloquean el sol o con ventanas de doble vidrio que reducen la pérdida de calor o frío. Además, las fuentes refrescan a través de la evaporación del agua.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Británica en Dubái, los edificios residenciales en los Emiratos Árabes Unidos podrían reducir el consumo anual de energía en más de un 20 por ciento con métodos de acondicionamiento pasivo.

¿Y las temperaturas externas?

Estos también van dirigidos a reducir la temperatura de las superficies de los edificios y los alrededores. Y es que no es fácil refrescarse en junglas de concreto con poca sombra. Rempel explica que el material de las calles y banquetas almacena el calor del día y lo irradia durante la noche. La solución es simple: más árboles, más sombra.

En la ciudad colombiana de Medellín, por ejemplo, se han plantado corredores verdes que han contribuido a reducir la temperatura promedio en dos grados Celsius.


 

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