La súper carretera Barranca Larga-Ventanilla, que une la ciudad de Oaxaca con la costa oaxaqueña y “acercó” Puerto Escondido con Valles Centrales, es una vía crucial para los habitantes y turistas de la región y cumplió un sueño largamente anhelado.
Sin embargo, esta súper carretera, que abarca 104 kilómetros de distancia, está lejos de ofrecer las condiciones necesarias para garantizar la comodidad y seguridad de quienes la transitan. Las quejas de los usuarios son constantes: altos costos de peaje, malas condiciones de la vía, falta de servicios básicos y una red de comunicación deficiente.
Kilómetro a precio de oro
Desde el 10 de febrero, la situación ha empeorado. Caminos y Puentes Federales (Capufe) comenzó con el cobro de peaje en las dos casetas de esta ruta, a un costo de 234 pesos por cada una, lo que se traduce en una erogación total de 468 pesos solo por el uso de la carretera.
A este aumento se sumó el incremento de 23% al precio del pasaje del transporte público. Las empresas de autotransporte, como Líneas Unidas, aumentaron el costo del viaje de 300 a 370 pesos, es decir, 70 pesos más de lo que cobraban antes, lo que representa una carga económica adicional para los usuarios frecuentes de la ruta.
El mal estado de la carretera
Además de los altos costos, la carretera Barranca Larga-Ventanilla presenta condiciones que dejan mucho que desear. A pesar de ser una vía de importancia para la conexión entre la ciudad capital y la Costa, el mantenimiento es insuficiente; incluso, hay tramos inconclusos o donde se entorpece el tránsito con maquinaria y los trabajos que se realizan y provocan retrasos significativos.
En un viaje realizado por un usuario de la empresa Líneas Unidas, que partió desde Pochutla, y que inició hoy las 8:00 horas sufrió varios contratiempos. Al ingresar a la supercarretera, el conductor se vio obligado a detenerse debido a maniobras de maquinaria en el camino, lo que retrasó el avance de la unidad durante al menos seis minutos.
Los túneles de la supercarretera tampoco ofrecen las condiciones mínimas de seguridad: dos de ellos carecen de alumbrado, lo que representa un riesgo para los conductores, sobre todo durante la noche. Además, entre los kilómetros 52 y 58, se reportaron más trabajos en curso, que ocasionaron demoras adicionales.
Uno de los puntos más críticos se encuentra en el kilómetro 48, donde los conductores deben esperar hasta media hora debido a los trabajos de mantenimiento y la presencia de camiones pesados. Esta espera provoca que el recorrido, que debería durar poco más de una hora, se extienda hasta dos horas en algunos casos.
El aislamiento en el trayecto
Otro de los grandes inconvenientes que enfrentan los usuarios es la falta de comunicación. A lo largo de los 104 kilómetros de la carretera, no hay señal telefónica, lo que dificulta la posibilidad de solicitar ayuda en caso de emergencias o de simplemente informar sobre el estado de la vía.
Sin servicios básicos en las casetas
Una de las críticas más frecuentes es la falta de servicios básicos en las casetas de peaje. En ninguna de ellas hay sanitarios disponibles para los usuarios, lo que representa una grave deficiencia en un trayecto de más de una hora.