“Memorias de un río que no perece”: llaman a rescatar el Atoyac
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“Memorias de un río que no perece”: llaman a rescatar el Atoyac

El colectivo Hacer Tequio y ciudadanos desarrollan una pieza textil que presentarán en las riberas de este afluente


Fotos: Lisbeth Mejía Reyes // Una de las últimas sesiones del proyecto textil.
Fotos: Lisbeth Mejía Reyes // Una de las últimas sesiones del proyecto textil.

Sus aguas como el recurso que propiciaba la siembra en los alrededores, las que durante las lluvias de antaño representaban complicaciones para llegar a la escuela o simplemente el verlas limpias son algunos de los recuerdos de algunas generaciones de habitantes de la ciudad de Oaxaca sobre el río Atoyac.

El afluente que pasa por cerca de 30 municipios de la región Valles Centrales ha sido convertido en las últimas décadas en un depósito de desechos y de aguas negras. Ahora, la iniciativa de un colectivo busca rescatar no solamente los recuerdos sobre el río sino llamar a la sociedad y a las autoridades a rescatarlo.

Hacer Tequio, el colectivo que desde noviembre impulsa la creación de una pieza textil colectiva, quiere que se cambie la actitud de no querer ver el río o de ser omisos ante su contaminación actual.

De no querer verlo porque es un problema a reflexionar qué podemos hacer por él, sumarnos a reforestar porque solamente así se va a poder sanear el río”, dice Mariana García sobre lo que considera que debe hacer la sociedad.

Para las autoridades de los tres órdenes de gobierno, que desde 2019 están obligadas a acatar la resolución de un amparo federal para sanear los ríos Atoyac y Salado y que no lo han hecho, García también extendió ese llamado.

Hay muchas organizaciones que ya tienen muchos años trabajando en políticas públicas para el saneamiento del río Atoyac. A la fecha sabemos que no ha habido una respuesta favorable por parte de las autoridades, entonces (el proyecto) es para unirnos, hacer redes con todos estos colectivos y organizaciones y exigir a las autoridades que se sanee el río por el bien de todos, por la vida”.

Desde noviembre, el colectivo Hacer Tequio ha reunido principalmente a mujeres de la ciudad de Oaxaca para participar en la iniciativa y pieza textil “Memorias de un río que no perece, Atoyac-Oaxaca”.

Este proceso surge de la necesidad del colectivo de conocer mejor el territorio”, explica García, integrante del colectivo que desde hace una década ha impulsado un trabajo para fortalecer la identidad bio cultural. Desde 2018 ha desarrollado piezas textiles y otras en las que aborda la importancia de las abejas en la polinización y la conservación de la vida, también para reflexionar sobre las violencias hacia la Madre Tierra.

 

Mariana García, integrante del Colectivo Hacer Tequio.

 

Ahora desarrolla “Memorias de un río que no perece, Atoyac-Oaxaca”, a través del cual han reflexionado sobre el “desapego con el río” y que se traduce en su contaminación no sólo en su paso por la capital sino en otras partes de los valles.

El río Atoyac desemboca en la Costa, en el río Verde, y ahí es un río vivo. La problemática real es de estas comunidades en donde nos hemos desligado completamente del río, que no lo visitamos y a veces no lo queremos ni ver. Es un poco decir: es un problema, pero prefiero ignorarlo a hacer algo por él”.

Para este proyecto, el colectivo ha desarrollado varias sesiones en diversas partes de la ciudad de Oaxaca y sus agencias, especialmente en las que colindan con el río como la colonia Alemán y las agencias San Martín, Santa Rosa y Montoya.

En cada sesión han conseguido la presencia de vecinas que se sumaron para bordar una pieza y cuyas edades son de hasta 85, 87 años de edad.

Nos cuentan cómo vivieron el río, hay personas que han llorado al recordar cómo lo cruzaban cuando eran niños”, explica Mariana sobre casos como el de una vecina de Montoya cuya familia trabajó en la hacienda del mismo nombre y que para llegar a la escuela Héroe de Nacozari (sobre calzada Madero) debía cruzar el río junto a otros menores.

Durante las lluvias, aquel grupo de menores solía llegar tarde a clases porque debía esperar a que bajara el nivel del río, el mismo que propiciaba la siembra en la zona a manera de huertos.

Ellos también dicen: no nos dimos cuenta cómo fue que cambió el río, aceptamos las cosas sin analizar, nada más porque nos dijeron progreso”, detalla Mariana sobre esos recuerdos compartidos en las sesiones de bordado en torno a las causas de la contaminación del río.

Como parte de este proyecto y pieza textil, el colectivo presentará los resultados y la obra el próximo 28 de abril en la ribera del río Atoyac, a la altura del puente del Instituto Tecnológico. El programa iniciará a las 7:30 horas y abarcará un ritual al río, así como riego de árboles junto con la organización La Voz de la Montaña Ancestral, que en los últimos 7 años ha reforestado la zona.

Compartencia de alimentos, talleres, entre otras actividades, conforman este programa que se extenderá hasta el mediodía.


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