“Mientras los espacios continúen, él (Toledo) continúa aquí”: Sara López - El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Arte y Cultura

“Mientras los espacios continúen, él (Toledo) continúa aquí”: Sara López

Hoy se cumplen tres años de la muerte del artista, gestor cultural y activista Francisco Toledo; su hija y presidenta de la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB habla sobre su legado y enseñanzas


“Mientras los espacios continúen, él (Toledo) continúa aquí”: Sara López | El Imparcial de Oaxaca
Foto: Archivo / Desde la partida de Francisco Toledo se ha mantenido su legado de promover las artes y la cultura, las lenguas originarias, la preservación del patrimonio, las bibliotecas y otras iniciativas

La ausencia del artista oaxaqueño Francisco Toledo ha implicado “años muy difíciles” desde su deceso ocurrido el 5 de septiembre de 2019, en la capital del estado. Pero su partida terrenal se ha traducido también en “una oportunidad” para todas las personas que trabajaron con él y siguen en espacios como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), la Fonoteca Eduardo Mata, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y otras iniciativas.

Cuando se le pregunta sobre esa ausencia, guardar las emociones es algo con lo que parece lidiar Sara López Ellitsgaard, hija del fallecido autor y presidenta de la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB. Sara ha llegado a la cita en el IAGO, su “gemelo” y uno de los primeros espacios creados por el autor nacido el 17 de julio de 1940 tras afincarse en Oaxaca, después de una estadía por Europa.

Francisco Benjamín López Toledo tenía 79 años cuando falleció y fue en el IAGO donde una multitud se reunió para despedirlo. A él no le gustaban los homenajes, pero para agradecer el gesto, bajo la sombra de una buganvilia del patio, llegaron sus hijos (Laureana, Natalia, Jerónimo, Sara y Benjamín) y su esposa (Trine Ellitsgaard).

Es en medio de los libros del IAGO, junto al patio, donde transcurre la conversación con Sara, quien como hija y colaboradora dice que en tres años se han continuado con los proyectos e iniciativas del maestro. Se ha mantenido ese legado de promover las artes y la cultura, las lenguas originarias, la preservación del patrimonio, las bibliotecas y otras iniciativas. También el impulso a su creación artística, con exposiciones como Lu’Biaani, en curso en el Museo Cabañas (Jalisco).

Creo que el legado más grande que nos deja el maestro es, en gran parte, una forma de pensar, una forma de hacer las cosas, de trabajar. Y creo que todas las personas que trabajamos en los institutos, en la asociación y en los proyectos paralelos, de alguna manera estamos contagiados de esa energía, de esa forma de pensar. Y eso es lo que ha hecho que las instituciones puedan continuar y los proyectos sigan con vida”, apunta Sara.

La pandemia de Covid-19 y algunas limitantes económicas pausaron algunos proyectos, pero se han retomado poco a poco, por ejemplo, los Premios CaSa de Creación Literaria o el de la reja para proteger el templo de San Felipe Neri.

 

Foto: Lisbeth Mejía / Sara López Ellitsgaard, hija del fallecido autor es presidenta de la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB

 

Las iniciativas en los centros penitenciarios han crecido con el respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el IAGO, subraya. Lo mismo que la impresión de materiales didácticos. “Estamos retomando proyectos de la editorial Calamus y trabajando de la mano con los institutos como el CaSa, el Centro Fotográfico, el IAGO, buscando formas de hacer que lleguen el arte, los libros, la literatura, la música, a diferentes partes de Oaxaca y México”, ahonda López Ellitsgaard rodeada de una buena parte de los más de 60 mil libros que reúnen las dos sedes del IAGO.

En enero de 2015, Toledo donó el IAGO al entonces INBA. A siete años, Sara comenta que la colaboración entre Amigos y el instituto federal ha sido buena, en tanto están en la “misma página”. Y eso ha derivado en el mantenimiento del espacio o el impulso a iniciativas diversas.

Para el IAGO y sus institutos hermanos “el reto es mantenerse coherente, mantener relevancia, que las donaciones de libros y obras continúen”. El “tratar de tener exposiciones que sean de interés para varios tipos de grupos”, que siga la apertura a los diálogos y que la gente sienta que los espacios son suyos son parte de ese gran reto, explica Sara.

Eso son y es lo que el maestro quería”, subraya la presidenta de Amigos del IAGO y del CFMAB, quien a tres años de la muerte de Toledo remarca que “mientras los espacios continúen, él continúa aquí”.


 

Relacionadas: