Los tesoros de la Biblioteca Pública Central
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Los tesoros de la Biblioteca Pública Central

Talleres, actividades recreativas, visitas guiadas, apoyo a tareas y disposición de material especializado, son algunas de las propuestas con que se proyecta como espacio dinámico

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Cada día, un promedio de 150 usuarios acude a la Biblioteca Pública Central Estatal Margarita Maza de Juárez; algunos para consultar las revistas y diarios, otros para consultar información en los acervos, unos más a los talleres y actividades de las cuales es sede y otro más para conocerla.
Ante un contexto en el que suele ser más fácil y cómodo conectarse a internet para buscar información, la biblioteca sigue compitiendo con títulos que difícilmente se pueden hallar en la red o con otros más que dan la certeza de tener una fuente fidedigna.

Asimismo, se renueva y busca estar en constante dinamismo, debido a que espacios como éstos han dejado de ser meros depositarios de libros y de información. Prueba de ello son las múltiples actividades con que cuenta, desde talleres permanentes o salas especializadas en diversos públicos: el infantil y el de personas con discapacidad visual.

Establecida desde 1985 sobre la calle Macedonio Alcalá número 200, la biblioteca alberga también colecciones invaluables, ya sea por abordar temas oaxaqueños o por contar con ejemplares que se convierten en verdaderos tesoros, como es el caso de la colección Manuel Martínez Gracida, inscrito ya como Monumento Histórico Mueble ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Con casi 40 mil ejemplares de libros, 6 mil de los cuales son de temas oaxaqueños, el acervo de la biblioteca sigue en aumento.

De manuscritos a ejemplares de gran valor

Guillermo Rangel Rojas, director de la Biblioteca Pública Central, comenta que la Biblioteca Pública Central (BPC) forma parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, desde el año 1988. Asimismo, que el 80 por ciento del acervo con que cuenta proviene de la Dirección General de Bibliotecas.

Sin embargo, el 20 por ciento restante está conformado por colecciones especiales y acervos propios que se han integrado a ella a través de donaciones u otros medios.

Tal es el caso de la sala de Asuntos Oaxaqueños, donde hay cerca de 500 libros, quizá un poco más, que datan de 1674 y comprende hasta principios del siglo XIX.

Genaro Javier Rodríguez, encargado de la sección de temas de autores oaxaqueños, cuenta que hay ejemplares muy importantes como los libros antiguos, que aunque no son de Oaxaca, son verdaderas joyas bibliográficas.

Dentro de esa colección se encuentra el libro más antiguo de la biblioteca, que habla de religión y se llama La Corte Santa, fue escrito en español antiguo y publicado en 1674.

Ese libro de 1674 se llama La Corte Santa y fue escrito por el padre Nicolás Caufino. El volumen trata de temas religiosos y es el séptimo tomo de una colección, pero de la cual se desconocen datos.

Colección Manuel Martínez Gracida

En ese mismo espacio, de asuntos oaxaqueños, pero bajo el nombre de otra sala (la Genaro V. Vásquez, por ser el donador del acervo), se encuentra la colección más importante del recinto, que es la Manuel Martínez Gracida.

“Manuel Martínez Gracida fue un investigador oaxaqueño que reunió documentos y escribió muchísimos libros”, expresa Guillermo Rangel Rojas.
Genaro Javier Rodríguez, encargado del espacio, agrega que Martínez Gracida fue un historiador oaxaqueño nacido en Ejutla y que toda su vida se dedicó a escribir sobre la historia, la geografía, la etnografía, el folclor del estado y algo de lingüística.

Asimismo, recopiló una serie de documentos históricos, que van de 1812 a 1820 y que en su acervo, adquirido por Genaro V. Vásquez (exgobernador de Oaxaca), tenía varios manuscritos, así como un par de ejemplares en los que se aprecian láminas de trajes regionales, “verdaderas joyas pintadas a mano”.

Esta colección fue donada a la BPC en el año 1972, con lo cual se integra una biblioteca de temas y autores oaxaqueños y que funcionó en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, hasta el año 1985, que es cuando se trae a su domicilio actual (durante el gobierno de Pedro Vásquez Colmenares, hijo de Genaro V. Vásquez).

Esta colección está digitalizada para fines de consulta y sólo investigadores muy especializados en algún tema pueden consultarla directamente.
“Procuramos no sacarla para que se preserve, son documentos muy valiosos y deben de guardar ciertas condiciones”, explica el director de la BPC.

Las salas de la BPC

Con otros acervos, pero no por ello menos importante, la BPC cuenta con 5 salas de lectura general, cuyo acervo está mayormente conformado por libros de literatura, geografía, ciencias sociales y obras de consulta para alumnado de secundaria y preparatoria.

Al estar inscrita desde 1988 a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y con ello obtener el número 374 de dicha red, la BPC depende de la Dirección General de Bibliotecas, que depende a su vez de la Secretaría de Cultura federal.

A decir del director del recinto, el 80 por ciento de su acervo incluye obras que le permiten hacer frente a los requerimientos de los alumnos de secundaria y preparatoria.

Para el público infantil, la biblioteca cuenta con una sala exclusiva en la que se realizan varias actividades para los niños, todas ellas tendientes al fomento a la lectura. Asimismo, tiene un taller de señas mexicanas, círculos de lectura, la hora del cuento, taller de fomento a la lectura y visitas guiadas (éstas últimas para escuelas).

La sala tiflológica fue abierta hace casi un año y está enfocada en la atención a personas con discapacidad visual, en la que se imparte un taller sobre tecnología adaptada, que permite a los usuarios aprender a leer textos y buscar información.

Cuenta también con un taller de movilidad y orientación, con el que se les enseña a desplazarse en la calle. También se les enseña a leer y escribir en braille, expresa el director de la biblioteca.

Finalmente, en la sala Luz Cordero de Galindo se puede acceder a las tertulias literarias, cine debates, círculos de lectura de novelas, la hora del cuento, un rincón poético y de narrativa, entre otras actividades.

El transitar de la BPC por la ciudad

Guillermo Rangel Rojas recuerda que Oaxaca cuenta con una gran tradición de bibliotecas. Sin embargo, éstas se han ido perdiendo entre las convulsiones sociales. “Desde la Independencia, todos los libros del clero se quedan en manos de particulares y ahora los andan regalando”, comenta.

El funcionario comparte varios datos sobre la biblioteca que tiene a su cargo, entre ellos la historia de la misma, que estuvo donde actualmente es la facultad de Arquitectura 5 de Mayo.

“Sin embargo, la biblioteca siempre ha venido medio mal y nos quedamos sin biblioteca, hasta que en 1984 la maestra Arcelia Yañiz empieza a armarla. Ella estuvo donde ahora está el convento del Carmen Alto, ahí empieza y llega a reunir hasta 5 mil volúmenes, incluso recupera uno de Mateo Solana, que va a empeñar, y es parte de los que tenemos acá (en la sala de Asuntos Oaxaqueños)”.

Por fin, en 1985, don Pedro Vásquez Colmenares rescata el edificio donde está en la actualidad y se transforma en Biblioteca Pública Municipal.
El inmueble perteneció a una señora llamada Matilde Ocampo, que era dueña de una fábrica de cigarros (La Ópera), explica el director.

Asimismo, que la sede actual fue incluso una escuela de monjas para señoritas, impulsada por Eulogio Gillow. “Pero viene la Revolución, vienen los Cristeros y el edificio pasa a manos del Estado, hasta que en 1985 se vuelve Biblioteca Pública del Estado.

Con potencial para aumentar número de usuarios

Tomando en cuenta el número de usuario, se le pregunta al director si esta cifra (150) representa un buen número, tomando en cuenta el auge de lo digital:

“Pues no, creo que debemos aumentar el número de usuarios; no es muy bajo para la competencia que tenemos, pero creo que se debe fomentar más, que es lo que se está haciendo, sobre todo con los niños, a ellos se les trae, se les enseña la biblioteca, se les hace partícipes de varias actividades y talleres, para que regresen y puedan estar en contacto con los libros.

“Hoy en día, el libro digital está entrando con mucha fuerza, pero siempre el impreso es muy importante”, añade.

 

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