Las autoridades francesas anunciaron este fin de semana la incautación de 1.8 toneladas de estupefacientes a bordo de un velero interceptado en el archipiélago de las Marquesas, en la Polinesia Francesa. La embarcación, de origen europeo, transportaba un importante cargamento de cocaína y metanfetamina. El cual había partido desde México con destino final en Australia.
El decomiso fue calificado como “histórico” por el propio Ministro del Interior, Bruno Retailleau. Quien destacó el operativo como una señal contundente del compromiso del Estado francés contra el narcotráfico.
“El Estado nunca dejará de presionar contra el tráfico que asola nuestras regiones”, expresó Retailleau a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), reiterando que los narcotraficantes serán perseguidos “sin descanso” en todo el territorio nacional.
UNA INTERVENCIÓN CLAVE EN LA RUTA MÉXICO-AUSTRALIA
La operación tuvo lugar entre la noche del 14 y el 15 de julio y fue ejecutada por una fuerza conjunta compuesta por el Servicio de Aduanas, la Oficina Antinarcóticos (OFAST) y la gendarmería. El velero fue interceptado en las cercanías de Nuku Hiva. La isla más grande del archipiélago de las Marquesas.
El abordaje permitió incautar inicialmente 900 kilogramos de cocaína y 180 kilogramos de metanfetamina (conocida localmente como “ice”). Sin embargo, tras el traslado del barco a la capital Papeete, una inspección más exhaustiva reveló otros 714 kilogramos de cocaína. Así como 49 kilogramos de metanfetamina adicionales, totalizando 1,879.2 kilogramos de droga.
Además de los estupefacientes, las fuerzas de seguridad encontraron 11 pistolas tipo Glock y 24 cargadores. Lo que sugiere un posible vínculo con redes de crimen organizado transnacional.
VELERO EUROPEO, TRIPULACIÓN EUROPEA Y ORIGEN LATINOAMERICANO
La embarcación, según reportes oficiales, era tripulada por ciudadanos de nacionalidad neerlandesa y alemana. Aunque no se ha revelado si hubo arrestos en el lugar, la Fiscalía de Papeete confirmó que el velero se encontraba en tránsito hacia Australia. Un destino cada vez más recurrente para el narcotráfico internacional que parte desde América Latina.
La elección de la ruta por el Pacífico Sur, si bien remota, no es nueva. Las autoridades francesas y organismos de control regional han alertado en los últimos años sobre el aumento del tráfico en esta región, impulsado por la creciente demanda en Oceanía y el aparente debilitamiento de los controles fronterizos marítimos en determinadas zonas del globo.
UN CASO QUE RECUERDA OTRAS RUTAS NARCÓTICAS DESDE MÉXICO
El decomiso trae a la memoria otra operación destacada ocurrida en 2022 en Hong Kong. Donde las autoridades locales frustraron el intento de ingreso de 1.8 toneladas de metanfetamina líquida enviada desde México en envases de agua de coco. Esa carga, destinada también a Australia, tenía un valor estimado en 140 millones de dólares.
Dicha operación fue posible gracias a una revisión con rayos X que detectó irregularidades en el volumen del cargamento. La inusual procedencia y el tipo de embalaje despertaron sospecha. Lo que derivó en una investigación más profunda.
Fong Heung-wing, jefe de aduanas de Hong Kong, destacó en su momento que México rara vez exporta productos como el agua de coco a esa región. Por lo que la anomalía llamó de inmediato la atención. El comisario Lee Ka-ming añadió que la droga de alta pureza había sido empaquetada en América Latina y trasladada por rutas marítimas no tradicionales.
UNA RED INTERNACIONAL EN EXPANSIÓN Y ESCASA COORDINACIÓN GLOBAL
Las autoridades coinciden en que ambas operaciones —la reciente en la Polinesia Francesa y la de 2022 en Asia— forman parte de una red internacional de tráfico de drogas en expansión. Sin embargo, hasta el momento, los resultados judiciales han sido dispares: mientras que en el caso de Hong Kong tampoco hubo detenidos, el actual decomiso en las Marquesas aún está bajo investigación, y no se ha confirmado si los tripulantes serán procesados.
La falta de detenciones concretas vuelve a poner en tela de juicio la efectividad de los sistemas de cooperación internacional en materia antidrogas. A pesar del éxito de las incautaciones, las estructuras criminales parecen seguir operando con relativa impunidad.
UN DESAFÍO GLOBAL QUE EXIGE RESPUESTAS COORDINADAS
El uso de rutas marítimas remotas, la participación de actores internacionales y la sofisticación de las técnicas de ocultamiento representan un serio desafío para las autoridades a nivel global. El caso del velero interceptado en la Polinesia Francesa evidencia la amplitud de las redes de narcotráfico, Además demuestra la urgencia de reforzar los mecanismos de inteligencia y cooperación entre países de origen, tránsito y destino.
La incautación ha sido celebrada como una victoria puntual. Pero mientras no se ataquen las causas estructurales —como la demanda sostenida en Oceanía, la producción en América Latina y la logística europea— el tráfico de drogas seguirá buscando nuevas rutas para llegar a su destino.











































