Terminada la Fiesta de los Lunes del Cerro y sus Guelaguetzas, en el recuento de los beneficios las cifras son favorables; en efecto, cosa de 97 por ciento de ocupación hotelera, once mil asistentes a cada fiesta y millones de pesos derramados por el turismo, que rodaron por aviones, transportes de tierra, merados, hoteles y en lo general la economía se vio muy beneficiada.
Siguen desde luego Fiestas del Tule y ferias menores, que continúan, pero lo fuerte ya pasó y esperemos que el año próximo se supere lo acontecido en estos días.
Estamos a cosa de sesenta días del fin del sexenio de AMLO, la Noche del Grito, Fiestas de muertos ya con Claudia al frente y nueva época política.
Es necesario que los gobiernos municipales colaboren con el estatal y veremos en esa forma el apoyo federal, que ojalá sea sin restricciones.
Son mis mejores deseos que la política no se interponga en las fiestas, ya que hay que recordar que se debe gobernar para todos, luego, las fiestas son eso, celebraciones populares sin ideología.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































