JORGE ROJAS
Salud vulnerable
El rubro de salud pública es otro de los focos rojos para México, ni que decir de los millones de mexicanos que hoy no tienen acceso a un sistema de protección social; el problema se torna más complejo al revisar la situación actual de la infraestructura y capacidad de respuesta del sector salud a nivel federal, pero con un mayor énfasis en el estado de Oaxaca, y de paso la Zona Metropolitana de la capital.
El sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador está en su recta final, a contadas semanas de entregar la estafeta el parte de novedades del sector salud que será entregado a la próxima presidenta de México es deplorable y altamente preocupante.
Cada región de México tiene sus propias complicaciones en materia de salud, para el caso particular de Oaxaca las condiciones son desfavorables para los usuarios, y retadoras en el día a día para todo el personal de las instituciones federales y estatales encargadas de atender a miles de oaxaqueños diariamente.
La infraestructura estatal de salud salvo contadas excepciones como Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León, Jalisco, Yucatán, que cuentan con instituciones estatales de salud que trabajan con eficiencia y calidad; el resto de los estados entre los cuales destaca Oaxaca tienen un déficit catastrófico para garantizar un servicio de calidad en tiempo y forma.
Mención especial a todo el personal de salud federal y estatal en Oaxaca, basificados y de confianza, quienes hacen acopio de valentía, compromiso y entrega para atender en condiciones desfavorables a los oaxaqueños que acuden a estos servicios.
La pandemia del COVID-19 mostró la fragilidad del sistema de salud estatal; no obstante, la alternancia en el poder el verdadero cambio no se siente, y menos para los usuarios que son atendidos en condiciones indignas; la estrategia, los recursos y la dignificación de la infraestructura y las condiciones de atención hospitalaria empeoran más cada día que pasa.
La presencia del dengue muestra la falta de una estrategia de Estado para enfrentar la problemática, el progresivo regreso de nuevas cepas del COVID, así como nuevas amenazas virales procedentes de Asia, encontrarán tierra fértil en México, y con toda seguridad Oaxaca será un anfitrión distinguido de estas problemáticas de salud pública.
La responsabilidad del Estado Mexicano en materia de salud, podríamos hablar de muchos otros temas como seguridad, infraestructura carretera, generación de empleo, certidumbre jurídica; pero concentremos la atención en el rubro de salud, donde se ha banalizado cualquier señalamiento o crítica al sistema de salud actual, con respuesta simplistas, evasivas, pero que al final no han presentado resultados concretos para garantizar la salud pública de la población.
Con este ritmo asimétrico entre el crecimiento de padecimientos crónicos propios de México, y los correspondientes a Oaxaca, y el avance aletargado en el sector salud el cruce crítico sólo advierte el considerar las opciones de la salud privada con el alto costo que implica, pero con la certidumbre de atención de calidad.
Ojalá los indicadores de desarrollo económico puedan reflejar a corto y mediano plazo una mejoría sustantiva en el bolsillo de la población oaxaqueña, para que, con sus propios recursos pueda enfrentar la crisis de las instituciones de salud a nivel federal y estatal.



































