En el documento Delincuencia organizada internacional de la Oficina sobre Drogas y Crimen de la Organización de las Naciones Unidas (UNODC, por sus siglas en inglés, se señala que los migrantes objeto de tráfico ilícito son vulnerables a la explotación y el abuso y sus vidas y seguridad muchas veces corren peligro: se pueden asfixiar en el interior de los contenedores, perecer en el desierto o ahogarse en el mar ….los migrantes se convierten en mercancías.
El documento estima que anualmente hay alrededor de 3 millones de entradas ilegales a los Estados Unidos, que generan ingresos anuales de alrededor de 6 mil 600 millones de dólares. Los precios que los contrabandistas cobran a los migrantes difieren sustancialmente según el punto de origen. Los migrantes objeto de tráfico ilícito que cruzan la frontera entre México y los Estados Unidos pagan alrededor de 2 mil dólares (más de 45 mil pesos), en tanto los procedentes de fuera de México (que, por lo tanto, tienen que cruzar varias fronteras) pueden pagar hasta 10.000 dólares (más de 200 mil pesos)
De estas entradas clandestinas, alrededor del 97% se producen en la frontera entre México y los Estados Unidos; la detención de inmigrantes ilegales en la costa representa menos del 1%
Luego de que el pasado 10 de diciembre se accidentara un autobús con migrantes en Chiapas, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, calculó que el tráfico de migrantes de Sudamérica a Estados Unidos representaba 14 mil millones de dólares al año.
“Para darnos una idea están cobrando 15 mil dólares desde Ecuador y 5 o 6 mil dólares desde Guatemala… entonces estamos hablando de un negocio de alrededor de 14 mil millones de dólares al año”, indicó de acuerdo a reportes periodísticos.
El reporte Mar adentro Migrantes y Naúfragos en el Mar señala al respecto que el pago hacia un traficante de migrantes o “pollero”, como se le denomina comúnmente en México, ha ido ascendiendo de forma cada vez más rápida, quizá derivado de la restricción cada vez mayor en las políticas migratorias de la región. Entre 2009 y 2017 aumentó un 185%, pasando de los 30 mil a los 87 mil pesos. Lo mismo el número de personas que pagaron ese servicio para cruzar la frontera, pasando de 67.8% a 76% del total de personas que cruzaron la frontera con los Estados Unidos y utilizaron este servicio, provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador.








































