Las últimas festividades en las que pudieron instalarse fueron las de San José del Progreso y San Pablo Güilá, en la región Valles Centrales. Pero eso fue hace un año. Desde entonces, fechas en las que como ahora se celebran los viernes de Cuaresma, varias familias dedicadas a los juegos mecánicos y carpas no han podido volver a ser parte de estas y otras celebraciones.
DAÑO COLATERAL
La epidemia de Covid-19 acabó con la alegría que experimentaban infantes, jóvenes y adultos al subirse al “dragón”, al carrusel, al trampolín o a los cochecitos. O a aquellas atracciones donde la adrenalina era esencial para el entretenimiento.
No hay más multitudes o familias recorriendo los puestos con antojitos. Quienes llegan lo hacen a cuenta gotas y con cierto temor, en una feria que lejos de la algarabía está envuelta en el polvo y el aire de un pasaje semidesértico. La feria intenta cobrar vida cada noche. Aunque no lo consigue.
“Ha estado muy complicado para nosotros”, confiesa Iván Mora, quien al igual que su hermana, primos y otros familiares heredaron el trabajo en ferias por parte de sus padres. Como ellos, hay otras familias involucradas en las atracciones, pero todas intentan sobrevivir a la crisis económica derivada de la epidemia.
OTRO GIRO
Como no lo consiguen con la operación de los juegos y carpas, que durante todo el día parecen estar solos en el terreno, las familias han optado por vender cubrebocas, desinfectantes y otros productos. Incluso, muchas han tenido que vender sus vehículos y prescindir de sus trabajadores.
“Ahorita estamos instalados en Plaza Oaxaca y la verdad la gente está todavía temerosa y no acude. La verdad, prácticamente estamos para dar mantenimiento a los juegos y que no se deterioren más de lo que ya están por el tiempo que estuvieron inactivos”, explica Mora, mientras coloca su puesto de cubrebocas, gel antibacterial y líquido desinfectante junto a un complejo comercial.
Aunque en algunos lugares se efectúen, los eventos masivos siguen suspendidos en el estado y ciudad de Oaxaca, que permanecen clasificados con riesgo alto de contagio de Covid.

SIN TRABAJO
A un costado de Plaza Oaxaca, donde fueron reubicados luego de una protesta en el zócalo el año pasado, los juegos mecánicos parecen únicamente dar color al paisaje. Aunque por las tardes-noches estas lucen iluminadas, la alegría sigue sin volver, como tampoco han regresado los ingresos que solían tener los propietarios por su uso.
Cubiertos con lonas o algunos expuestos al sol, los juegos mecánicos solo tienen como visitantes o guardianes a un par de perros callejeros, los que descansan bajo la incipiente sombra y en medio del cableado.
ESPACIO PARA LOS JUEGOS
Las atracciones llevan varios meses instaladas ahí y sus propietarios prácticamente han carecido del apoyo de los gobiernos. El municipio de Oaxaca –señala Mora– ha entendido su necesidad y les “ha echado la mano al dejarlos trabajar de esta manera”, pues hasta ahora no los ha retirado.
“Para nosotros lo fuerte son las fiestas anuales o las ferias como el quinto viernes que se hacía en la Villa de Etla. Era una feria de las grandecitas, pero la verdad no creo que vaya a haber permisos en estos días. Vienen la Semana Santa, el 5 de mayo, cuando trabajamos en Miahuatlán, pero todo está cancelado”.









































