Aunque el Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca acordó prohibir eventos públicos, la instalación de verbenas y otras actividades que impliquen riesgos ante el Covid-19, este martes comerciantes adheridos a organizaciones se instalaron en el zócalo capitalino y la Alameda de León.
Bajo el argumento de carecer de ingresos en los más de ocho meses que lleva la emergencia sanitaria en el estado, líderes como Hugo Jarquín —de la organización Ocho Regiones— señalaron que han soportado la crisis y que aunque buscaron un diálogo con el Ayuntamiento este no se logró.
La instalación de los comerciantes se dio a poco más de dos meses que esta parte del centro de la ciudad se convirtiera en una feria. En ese entonces, como parte de la protesta del Frente Popular 14 de Junio, a la que se sumaron ferieros del estado.
Ayer, sin embargo, la instalación se debía a que cada año —hasta el pasado— los vendedores eran parte de las verbenas o ferias que acompañaban las celebraciones religiosas en honor a la virgen de Guadalupe y de La Soledad.
Sin embargo, el 2 de diciembre el cabildo acordó no autorizar permiso alguno para eventos públicos como calendas, concursos, exposiciones, así como tianguis de temporada, verbenas u otros que impliquen aglomeración de personas y riesgos a la salud.
Este martes, el subdirector de Regulación de la Actividad en la Vía Pública, Víctor Vásquez Bocanegra, acudió para decir a los comerciantes que “lo que están haciendo no forma parte de los acuerdos municipales”.
Asimismo, para pedirles su retiro. A decir de Hugo Jarquín, quien dijo que en el tianguis participan 46 organizaciones, el acuerdo no les fue informado, como tampoco la realización de la sesión de cabildo.
Ante ello, los comerciantes pidieron “piso parejo”, pues argumentan que han abierto varios bares. También demandaron la presencia del edil Oswaldo García Jarquín. “Que venga él a dar la cara y hay solución”, externaron los quejosos, quienes también cuestionaron la operación de tiendas departamentales o trasnacionales.
Hasta la tarde de ayer, los puestos seguían instalados en torno a la Catedral metropolitana, aunque no descartaron otra protesta para exigir al Ayuntamiento que se les permita trabajar.










































