A Rodrigo Abed Mancha Sigala, sus amigos y familia lo recuerdan como un joven aficionado al deporte, pero en especial del jiu jitsu, con el que representaría al país en una competencia internacional en 2021. Solo faltaba comprar el vuelo para asegurar su lugar, “pero ya no se realizó”. Entre el 15 y 16 de agosto, según versiones preliminares de la familia y autoridades estatales, Rodrigo fue asesinado en la unidad habitacional Infonavit Primero de Mayo. Las causas aún son inciertas y van desde un presunto asalto hasta una riña.
Su muerte se vio envuelta en un contexto de violencia e inseguridad que ha afectado a todo el país. Esa violencia que decidió hacer frente desde el deporte, y luego de llegar, hace cuatro años, al jiu jitsu, un tipo de arte marcial.
La incursión de Rodrigo fue a raíz de una clase muestra por parte del club Brazilian Warriors en esa unidad habitacional, como parte de una política de inclusión social y combate a la violencia, recordó su tío Ebed Girón, uno de los asistentes a la marcha pacífica con la que familia, amigos y conocidos de los grupos universitarios de los que fue parte exigieron justicia por su asesinato.
“Él ya se marcaba como plan de vida el dedicarse al deporte”, subrayó el tío tras la marcha que inició en la Fuente de las Ocho Regiones y concluyó frente a Palacio de Gobierno, en la ciudad de Oaxaca.
Rodrigo, como contó Girón, encontró fortaleza en una disciplina como esta, luego de la muerte de su padre, a quien le prometió ser campeón. “Para lograr la meta que se había planteado (la competencia en Brasil), se dedicó a cortar césped durante todo el verano, barrer patios, hizo de todo y con su dinerito y la beca Bienestar se logró conseguir el equipo que necesitaba”.
Pero el sueño quedó truncado y ahora lo que la familia pidió fue justicia, que su asesinato no quedara en el olvido. Aunque previo a la marcha se remarcó la esperanza porque la Fiscalía General del estado hiciera su trabajo, los deudos remarcaron la necesidad de dar con el responsable. Y lo mismo dijeron al finalizar la protesta.
“El asunto es muy sencillo: hay un asesino suelto en la calle y tiene que pagar por su crimen, sabemos que nada de esto nos va a devolver a nuestro amado Rodrigo, pero con esto vamos a poder evitar que ese asesino siga dañando a más personas inocentes”.
“Rodrigo no murió, a Rodrigo lo mataron”, se escuchó frente al palacio en donde se hizo patente el clamor de la familia. Un clamor que “se va del lado de la energía positiva, del lado de los que somos más, del lado de los que trabajamos y construimos este país, no de la escoria de la sociedad. Porque nuestro hijo fue una víctima, pero no se va a quedar ahí, nuestro hijo tiene que ser una inspiración para cada uno de los jóvenes que están guiando su camino en la vida”.
“Escúchanos gobernador”, “Justicia para Rodrigo”, fueron algunas de las consignas en la marcha donde, a manera de reclamo por la manera en que se ha manejado el gobierno federal ante la inseguridad y violencia gritaron: “Andrés Manuel López Obrador, al asesino acúsalo con su abuelita para que ya no siga haciendo más daño a más jóvenes”.










































