En Morena están preocupados por darle al partido un paulatino relevo generacional.
Sus cuadros dirigentes se hicieron viejos y están siendo relegados.
Buscan sangre nueva que abrace sus postulados y asuma la férrea defensa de sus causas.
Por eso fueron muy escrupulosos en la selección de los coordinadores de la defensa de la 4T, eligiendo perfiles menores a los 60 y hasta encajando algunos que rebasan apenas los 30 años.
La apuesta de Morena va con dedicatoria para aquellos que rebasan las seis décadas y mantienen sus esperanzas de ser nominados a la candidatura presidencial por parte del Movimiento de Regeneración Nacional.
En la selección de los coordinadores operó la simulación, ya que solamente fueron informados de quién sí y quién no quedaba al frente en cada uno de los estados.
Tres personajes que eran considerados como favoritos para encabezar los trabajos fueron relegados, por la vía de las encuestas.
Rafael Marín, en Quintana Roo; Javier Lamarque, en Sonora y Raúl Morón, en Michoacán, fueron rebasados por Gino Segura, Quintana Roo; Lorenia Valles, Sonora y Carlos Torres Piña, en Michoacán.
Los dos primeros aceptaron el resultado sin chistar, mientras que el tercero lo objetó y consiguió que se haga una nueva encuesta, que determinará la frialdad de los números.
De este grupo de 17 coordinadores, solamente dos mujeres son las que se acercan a las seis décadas, las representantes de Aguascalientes y Sinaloa, Nora Ruvalcaba e Imelda Castro.
Todos los demás se encuentran en la esfera de los 31 y 55 años de edad, lo que le proporciona esa sabia de la que requiere MORENA.
Esa nueva ola de políticos de MORENA es gratificante, ya que muchos de ellos se formaron dentro del esquema de la cuarta transformación.
La nueva batería de jóvenes provenientes de MORENA está conformada por Julieta Ramírez de Baja California con 31 años, Manuel Cota de Baja California Sur con 35, Eugenio Segura, Quintana Roo con 32 años y Jasmine Bugarín de Nayarit con 40 años e incluso Eli Eduardo Cervantes en San Luis Potosí de 43 años. Los demás coordinadores fluctúan entre los 45 y 55 años, con excepción de Imelda Castro y Nora Ruvalcaba que se acercan a la década de los 60.
De esta nueva camada de prospectos de la 4T habrá que observar cuáles de ellos tienen el empaque suficiente para proseguir una carrera política ascendente, pasando primero por el triunfo en las urnas.































