OAXACA, OAX.— El bloqueo carretero en el punto conocido como El Caracol, en el Istmo de Tehuantepec, cumplió cuatro días consecutivos sin que se restableciera la circulación en uno de los tramos de la carretera federal 190 Panamericana. Mientras las comunidades mixe-zapotecas mantienen sus exigencias por deficiencias en la infraestructura vial y el servicio de energía eléctrica, los gobiernos estatal anunció acciones para atender sus demandas, aunque hasta la mañana de este jueves no se había informado de un acuerdo que permitiera liberar la vía.
El cierre se localiza en el kilómetro 246, a la altura del distribuidor vial El Caracol, en el tramo Jalapa del Marqués-Tehuantepec. De acuerdo con un reporte de Protección Civil Regional del Istmo, emitido a las 06:10 horas de este jueves, la circulación permanecía interrumpida y no había paso hacia la ciudad de Oaxaca de Juárez.
La prolongación de la protesta mantiene afectada la movilidad en esta ruta y genera complicaciones para quienes necesitan trasladarse entre el Istmo y otras regiones del estado. El conflicto también exhibe una dificultad recurrente en la atención de demandas comunitarias: las autoridades anuncian acciones y fechas de cumplimiento, pero la falta de acuerdos verificables impide que se restablezca la normalidad.
CAMINOS DETERIORADOS Y FALLAS ELÉCTRICAS, EL ORIGEN DE LA PROTESTA
Los habitantes y autoridades de comunidades de la Sierra Mixe-Zapoteca reclaman atención a dos problemas principales: el mejoramiento de los caminos que conectan sus localidades y las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica.
Las exigencias apuntan a servicios e infraestructura indispensables para la vida cotidiana, el traslado de personas y mercancías y el desarrollo de las actividades económicas de la región.
Aunque el gobierno estatal sostiene que ya existen respuestas concretas, la continuidad del bloqueo refleja que, hasta el momento del último reporte, la protesta no había concluido. Tampoco se había dado a conocer una respuesta pública de los manifestantes sobre las propuestas oficiales.
DIÁLOGO INTERRUMPIDO Y TENSIÓN POR UN POSIBLE DESALOJO
Las conversaciones entre las autoridades y los representantes comunitarios no han logrado destrabar el conflicto. Según la información disponible, durante el primer encuentro no se alcanzó un acuerdo, mientras que una segunda mesa de diálogo fue suspendida tras confirmarse que no se llevaría a cabo en los términos previstos.
La tensión aumentó la noche del miércoles, cuando un medio local del Istmo difundió imágenes de elementos policiacos equipados con material táctico y mensajes sobre un posible operativo para retirar a los manifestantes.
Entre los mensajes publicados se encontraba el siguiente:
“En espera de la orden corporaciones policiacas para proceder al desalojo”.
La misma publicación afirmó que:
“Refuerzos federales se trasladan al istmo de Tehuantepec para el desalojo en el crucero conocido como ‘El Caracol’”.
También señaló que se esperaba la llegada de más de mil elementos, quienes presuntamente participarían en el retiro de los bloqueadores tras denuncias presentadas por empresas.
La posibilidad de una intervención de fuerzas estatales y federales elevó la preocupación en torno al conflicto, particularmente por el riesgo de que una protesta que permanece sin solución derive en enfrentamientos.
En este contexto, la transparencia sobre las decisiones de las autoridades y el estado real de las negociaciones resulta fundamental para evitar la difusión de versiones no confirmadas.
GOBIERNO ANUNCIA MANTENIMIENTO ELÉCTRICO Y OBRAS A PARTIR DE OCTUBRE
En medio de la tensión, el secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, convocó nuevamente a las autoridades comunitarias a participar en una mesa de diálogo. De acuerdo con la información difundida, los representantes de las comunidades no acudieron al encuentro previsto.
Cerca de la 01:00 horas, el funcionario informó en redes sociales que las propuestas gubernamentales serían formalizadas y notificadas a las comunidades, con la intención de responder a sus planteamientos.
Posteriormente, la Secretaría de Gobierno difundió un comunicado fechado el 14 de octubre de 2026, en el que detalló las acciones acordadas entre las administraciones estatal y federal, con la participación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría de Infraestructuras y Comunicaciones (SIC) y Caminos Bienestar (CABIEN).
Sobre el suministro eléctrico, el documento informó que la CFE comenzó trabajos de mantenimiento desde el 10 de octubre, con cinco grupos de trabajo integrados por cinco ingenieros y 28 trabajadores de campo, además de vehículos y unidades con canastilla.
La dependencia señaló que los trabajos continuarán y que los problemas que requieran intervenciones de mayor alcance serán canalizados a las instancias correspondientes.
MATERIA DE INFRAESTRUCTURA
En materia de infraestructura vial, el gobierno estableció dos fechas principales: el 20 de octubre para comenzar un diagnóstico integral del camino San Juan Mazatlán-San José El Paraíso-Santa Isabel de la Reforma-Guevea de Humboldt, y el 15 de noviembre para el inicio previsto de los trabajos de mantenimiento.
El objetivo del diagnóstico será identificar las necesidades de la vía y determinar las intervenciones prioritarias para mejorar las condiciones de tránsito entre las comunidades.
Además, las autoridades se comprometieron a acompañar las gestiones ante el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) para promover la incorporación del camino al programa de caminos artesanales. La ejecución de las acciones que resulten de esas gestiones, precisó el comunicado, se convendrá con las propias comunidades.
“EL DIÁLOGO SIGUE ABIERTO”, SOSTIENE LA SECRETARÍA DE GOBIERNO
En su posicionamiento, la dependencia estatal aseguró que existen fechas de atención para las demandas y llamó a las autoridades comunitarias a permitir el libre tránsito.
“Existen respuestas concretas y fechas de atención para los planteamientos presentados”, indicó el comunicado, en el que también se pidió evitar mayores afectaciones a las familias y a las actividades económicas y sociales del Istmo de Tehuantepec.
El documento concluyó con el mensaje:
“El diálogo sigue abierto y la atención institucional está en marcha”.
No obstante, el anuncio de acciones futuras no equivale a la solución inmediata de las necesidades planteadas. El mantenimiento eléctrico ya había comenzado, según el gobierno, pero el diagnóstico integral del camino y las obras viales todavía tenían fechas posteriores de inicio.
La diferencia entre los trabajos en marcha y los compromisos programados será determinante para evaluar el alcance de la respuesta oficial. También queda pendiente conocer si las comunidades consideran suficientes las propuestas y bajo qué condiciones estarían dispuestas a liberar la carretera. Por el momento, los pobladores de la zona Mixe-Zapoteca señalaron que no retirarán el bloqueo hasta ver cumplidas sus demandas.
DESESPERADOS POR EL BLOQUEO, AUTOMOVILISTAS Y TRANSPORTISTAS BUSCAN RUTAS ALTERNAS
Con el bloqueo en El Caracol por cuarto día consecutivo y sin una fecha clara para la reapertura de la carretera federal 190, automovilistas y transportistas buscan vías alternas para sortear el cierre y llegar a sus destinos, en medio de la incertidumbre y las complicaciones que genera la interrupción de una de las principales conexiones terrestres del Istmo de Tehuantepec.
La desesperación crece entre quienes dependen de esta ruta para trasladarse por motivos laborales, familiares o comerciales. Para transportistas, cada hora detenidos representa retrasos en la entrega de mercancías y posibles pérdidas económicas; para conductores particulares, el bloqueo significa modificar sus recorridos, invertir más tiempo en el trayecto y enfrentar gastos adicionales de combustible.
Ante la falta de circulación en el punto conocido como El Caracol, algunos usuarios de la carretera se ven obligados a buscar caminos secundarios y recorridos alternativos para rodear el obstáculo. Sin embargo, estas opciones no necesariamente ofrecen las mismas condiciones de seguridad, distancia o tiempo de traslado, por lo que se recomienda verificar el estado de las rutas antes de emprender el viaje y evitar caminos desconocidos o en malas condiciones.
La situación refleja el impacto que una protesta prolongada puede tener más allá del punto bloqueado: mientras las comunidades mantienen sus exigencias de atención a los caminos y al servicio eléctrico, cientos de usuarios enfrentan las consecuencias de una vía interrumpida y una solución que todavía no se concreta.
Por ahora, mientras no exista un acuerdo que permita liberar la circulación, automovilistas y transportistas tendrán que seguir ajustando sus recorridos, a la espera de que las negociaciones avancen y se restablezca el tránsito en esta importante vía de comunicación.
EL BLOQUEO CONTINÚA Y NO HAY ACUERDO PÚBLICO SOBRE LA LIBERACIÓN
Al cumplirse el cuarto día de protesta, la carretera federal 190 permanecía cerrada en El Caracol, sin que se hubiera anunciado un acuerdo definitivo para reanudar la circulación.
El conflicto mantiene en tensión a las autoridades y a los manifestantes, mientras los usuarios de la vía enfrentan las consecuencias de una interrupción prolongada. La afectación no se limita al traslado de vehículos: también puede repercutir en el movimiento de mercancías, los servicios y las actividades cotidianas de las comunidades que dependen de esta conexión carretera.
Por ahora, la salida del conflicto depende de que las partes retomen las conversaciones, definan mecanismos de seguimiento para los compromisos y establezcan condiciones que permitan atender las demandas sin prolongar las afectaciones a terceros.
En resumen, el gobierno ya puso sobre la mesa fechas y acciones específicas; falta conocer la postura de las comunidades frente a esas propuestas. Mientras no exista un acuerdo verificable y se confirme la reapertura, El Caracol seguirá siendo un punto crítico para la movilidad en el Istmo de Tehuantepec.











































