La situación crítica de la salud pública en México es insostenible.
Esto queda claro para quienes tienen que acudir a los servicios médicos, pagados por los mismos ciudadanos y trabajadores del país, que resienten con enojo la falta de suficiente personal médico, la falta de medicamentos y la precaria situación en la que se encuentran muchas clínicas de salud pública en la República, esto debido a una mal entendida austeridad “Republicana”.
Por mucho tiempo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó que haya esta crisis en el sistema de salud pública del país. Negó que haya desabasto de medicamentos -o dice que ya se está regularizando-; niega que haya inconformidades entre el personal de salud. Negar es la regla del actual régimen. Como si al negar desaparecieran los problemas que aquejan a todos.
Y por si fuera poco, durante las giras de trabajo que lleva a cabo la presidenta mexicana, algunas de las demandas más reiteradas que le han hecho a su paso es el de la seguridad y el de la salud.
Es probable que a la presidenta Sheinbaum le informan que no hay crisis en esos sistemas de salud pública y que todo está caminando sobre rieles. Y es probable que ella les crea, al fin y al cabo son su gente de confianza. Pero no es así, y la terca realidad está ahí, a la vista, al portador.
En todo México, a lo largo y ancho, ahí están los reclamos por la mala situación de la salud pública, el desabasto de medicinas, la precariedad de las instalaciones, la falta de instrumental y equipo médico para enfermedades urgentes o especiales, la lentitud en el servicio por falta de médicos, el engañoso abasto de medicinas que son paliativos pero que no sirven para enfermedades graves…
Y los médicos que tienen que trabajar en condiciones extremas. La gente de apoyo para la salud en clínicas públicas del país es insuficiente. Los sueldos son pírricos para todos ellos. Sus prestaciones limitadas y jornadas ampliadas porque -lo dicho- el personal es insuficiente. Y su mal humor.
Y todo esto porque la asignación para la salud en México corre, proporcionalmente, muy por debajo de las asignaciones a raudales que se entregan para que sobrevivan obras inútiles en las que se empeñó el gobierno del ex presidente López Obrador: Tren Maya, Tren Interoceánico…
La asignación presupuestal total aprobada para el sector salud pública en México para el año 2025 fue de 918.4 mil millones de pesos, de acuerdo con los análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. “Esta cifra representó el 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y significó una reducción real del 11 al 12.2 por ciento en comparación con el ejercicio fiscal de 2024.”
La Secretaría de Salud tuvo una importante reducción del 34 por ciento (dejando de percibir 34,420.9 millones de pesos). De igual forma, el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) cayó un 42.5 por ciento. En contraste, el programa IMSS-Bienestar obtuvo un incremento del 23.3 por ciento (+31,207 millones de pesos) para la atención de este sector.
Paradójicamente es en el IMSS en donde en los días recientes se han dado las señales de alarma porque gran parte de los doctores y doctoras, trabajadores de salud, enfermeras y personal de apoyo del Instituto Mexicano del Seguro Social salieron a las calles para levantar la voz y exigir: mejores condiciones laborales, aumentos salariales, abasto de medicamentos e insumos.
Y en parte repudiar al líder del sindicato del IMSS vinculado con el partido Morena, Rafael Olivos Hernández, quien se desempeña como secretario general del CEN del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) hasta 2030. Además ejerce paralelamente como diputado federal por el partido Morena y quien -dicen- ha llegado a acuerdos salariales extrañamente mínimos con el gobierno federal. Sus intereses políticos rebasan a los intereses gremiales.
Así que junto con otras manifestaciones de trabajadores de salud pública en todo el país, a los que siempre ha negado la presidente mexicana, hoy se agregan los trabajadores del IMSS – IMSS-Bienestar, quienes salieron a las calles para libre expresarse y exigir. Y tienen toda la razón.
El problema se agrava porque el gobierno de México no propone soluciones. Acudieron a la famosa “mesa de negociaciones” en las que no se soluciona nada y si se alargan los problemas, no sólo en el caso de la salud sino en todo lo que atañe a la exigencia pública, como es el caso de las madres buscadoras, a las familias de los estudiantes de Ayotzinapa, a campesinos y agricultores que exigen apoyos y precios justos para sus productos… tanto-tanto-tanto…
“La cúpula del SNTSS tuvo medio centenar de asientos en la última mesa: 11 integrantes del CEN y los 37 secretarios seccionales. Pero ni la secretaria Rodríguez ni el subsecretario César Yáñez, ni el secretario general, Rafael Olivos, acudieron a la cita”- “El futuro del gremio —que aglutina a 475 mil empleados y 350 mil retirados— se ha vuelto incierto. (Alberto Aguirre, 12-X-26. El Economista).
Esta situación que convierte al sector salud en un factor político-electoral, ha hecho que Claudia Sheinbaum anunció una gira por el país para ver el estado de los sistemas de salud pública. Y constató que es verdad el reclamo nacional. Y pronto giró instrucciones para desactivar el mismo martes 13 de octubre a los requerimientos “justos” de los manifestantes del IMSS.
Más vale que se atienda a todo el sector salud en México. Con urgencia. Es responsabilidad de gobierno. Es por la salud de todos en México. El gobierno tiene enfrente un gran problema heredado por el sexenio anterior y al que, por lo mismo, hoy mismo no se da solución; apenas discursos optimistas del “todo está bien en salud”, con lo que se falta a la verdad.
Es un problema que de seguir así, dañando la salud y la vida de millones de mexicanos, mujeres, hombres, niños, ancianos, habrá de traer repercusiones electorales, sin ninguna duda. Lo de la salud pública está pagado con el trabajo de los mexicanos y debe beneficiar a los mexicanos. Un gobierno sano tiene a un país sano. ¿Hasta cuándo en México?






























