Reconocida por décadas como el epicentro festivo y cultural de Todos los Santos en la región de los Valles Centrales, la Villa de Etla dio inicio formal a las actividades de la temporada con la apertura de la exposición “Siete y que siga la fiesta”, del artista plástico originario de San Pedro Pochutla, Emmanuel Valdez Díaz.
La muestra, albergada en la Galería Municipal de la Villa de Etla, propone una intensa travesía pictórica e intervención de panes de yema que entrelaza la devoción tradicional, la sátira popular y una mirada a los siete pecados capitales establecidos por el dogma católico.

El acto inaugural estuvo encabezado por el director de la Casa de la Cultura de la demarcación, Mario Aurelio Guzmán, en compañía de integrantes del cabildo eteco y el propio creador, quienes destacaron el valor místico y numérico del siete dentro de la cosmovisión religiosa y la vida cotidiana.
Antes de pasar a la sala, se realizó el tradicional corte de listón y así se dio paso a la muestra.
En la apertura de la exposición se contó con la presencia de Elia Socorro López Torres, regidora de Educación y Cultura; Andrea Alexandra Luna Bautista, regidora de Obras; Cristina Elena Carrasco López, síndico Municipal; Llasmin Claudia Martínez, directora de deportes; Julia Hernández López, presidenta del DIF municipal y Esperanza Medina Luna, directora de la instancia de la Mujer.
ACRÍLICOS COLORIDOS Y LA CRUDA INTERVENCIÓN EN EL TRADICIONAL PAN DE YEMA
La propuesta plástica de Emmanuel Valdez destaca por el uso de acrílicos de gran colorido, con un sello característico de la Costa oaxaqueña, abarcando obras de pequeño y gran formato donde la atmósfera ceremonial está presente en todo momento.
Uno de los puntos más impactantes de la exposición es la intervención sobre los tradicionales panes de muerto o de yema, en los que el artista incorpora caritas decorativas y motivos para abordar realidades complejas y tabúes sociales. Las piezas confrontan al espectador con temáticas que van desde los fallecimientos por enfermedades hasta el aborto, el asesinato y las muertes trágicas.

De acuerdo con el planteamiento del autor, la muestra transfigura el lenguaje de las artes plásticas para interrogar la inevitabilidad de la muerte y las distintas rutas para llegar a ella, ya sea por causa natural o por circunstancias provocadas.
EL NÚMERO SIETE: ENTRE EL SIMBOLISMO DIVINO Y LA IMPERFECCIÓN HUMANA
La serie utiliza la cifra siete como una plataforma conceptual e interpretativa. En la tradición religiosa y cultural, el 7 representa un número divino cargado de poder simbólico:
- Simbología bíblica y sacramental: Representa los siete días de la creación, los sacramentos, los dones del Espíritu Santo, los dolores de la Virgen María y los pasajes apocalípticos de las siete trompetas y copas.
- Perfección y tiempo: Constituye la medida de los días de la semana y la noción humana de la plenitud.
En “Siete y que siga la fiesta”, esta cifra se fragmenta para proponer una lectura crítica a través de los Siete Pecados Capitales, invitando a un recorrido visual por la codicia, el deseo, la lujuria y los excesos.

MUERTEADAS OAXAQUEÑAS FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL HALLOWEEN
Inspirada en el espíritu crítico de las festividades de muertos, la exposición entabla un diálogo directo entre la parodia y la preservación identitaria. Frente al avance de costumbres globales como el Halloween, la obra de Valdez rescata la esencia de las Muerteadas, donde los disfraces, la sátira y el humor funcionan como un mecanismo de resistencia cultural para reírse de la realidad y celebrar la existencia.

FICHA TÉCNICA DE LA EXPOSICIÓN
- Título: Exposición “Siete y que siga la fiesta”
- Artista: Emmanuel Valdez Díaz
- Sede: Galería Municipal de la Villa de Etla, Oaxaca
- Permanencia: Disponible hasta la tercera quincena de noviembre










































