Las fuertes lluvias registradas en la región Mixteca de Oaxaca dejaron una víctima mortal: Santiago S. G., de 12 años. Quien falleció el sábado pasado luego de que una barda de una vivienda abandonada colapsara en el municipio de San Jerónimo Silacayoapilla. En el mismo incidente, un joven de 18 años resultó lesionado y tuvo que ser trasladado a un hospital de Huajuapan de León.
El fallecimiento fue confirmado por Manuel Maza Sánchez, coordinador estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos de Oaxaca, durante una conferencia de prensa. De acuerdo con la explicación oficial, las precipitaciones reblandecieron el terreno y contribuyeron al derrumbe de la estructura.
El caso evidencia los riesgos que representan las construcciones deterioradas durante la temporada de lluvias. Particularmente en zonas donde la humedad debilita el suelo y compromete la estabilidad de bardas y muros.
UNA BARDA COLAPSÓ TRAS LAS FUERTES LLUVIAS
El accidente ocurrió en San Jerónimo Silacayoapilla, municipio de la Mixteca oaxaqueña. Donde una barda perteneciente a una casa abandonada se vino abajo y alcanzó a los dos jóvenes que presuntamente jugaban en su alrededores.
La víctima fue identificada como Santiago S. G., de 12 años, quien murió a consecuencia del incidente. El otro afectado, Aarón Alexander G., de 18 años, sufrió lesiones y fue trasladado a un hospital de Huajuapan de León para recibir atención médica.
Según el titular de Protección Civil estatal, las lluvias registradas en la zona provocaron el reblandecimiento de la tierra, una condición que habría favorecido el colapso de la estructura.
Tras lo ocurrido, se brindó apoyo para atender la emergencia y la situación relacionada con el inmueble y los menores afectados, informó el funcionario.
LAS VIVIENDAS ABANDONADAS, UN RIESGO EN TEMPORADA DE LLUVIAS
La caída de la barda pone sobre la mesa la vulnerabilidad que pueden representar las construcciones abandonadas cuando no reciben mantenimiento y están expuestas a lluvias constantes.
Aunque las precipitaciones fueron señaladas como un factor determinante en el derrumbe, la información difundida no precisa si el inmueble había sido inspeccionado previamente, si existían reportes sobre su deterioro o si se habían identificado riesgos para quienes transitaban por el lugar.
Estos aspectos son relevantes para establecer si el accidente pudo prevenirse mediante medidas de mantenimiento, delimitación del área o advertencias sobre el peligro.
La tragedia también subraya la necesidad de identificar estructuras inestables en zonas habitadas. Especialmente durante periodos de lluvias intensas, cuando el agua puede debilitar los cimientos y aumentar la posibilidad de desprendimientos.
LLAMADO A EXTREMAR PRECAUCIONES
El fallecimiento del menor y las afectaciones carreteras reflejan las consecuencias que pueden tener las lluvias cuando coinciden con terrenos reblandecidos y estructuras vulnerables.
Ante estas condiciones, es importante evitar permanecer cerca de bardas agrietadas, muros inclinados, viviendas deterioradas y laderas inestables. También se recomienda no intentar cruzar zonas con deslaves ni retirar piedras o lodo de una carretera sin el equipo y las condiciones de seguridad adecuadas.
Mientras continúen las precipitaciones, la vigilancia de inmuebles en mal estado y de los tramos carreteros expuestos a derrumbes será fundamental para reducir nuevos riesgos.
Finalmente, la muerte de Santiago convierte el episodio en una tragedia que va más allá de los daños materiales: deja al descubierto la importancia de prevenir el colapso de estructuras vulnerables y atender oportunamente las condiciones que pueden poner en peligro a la población.











































