Humberto Soto y Nahuel Oddone*
El mundo atraviesa profundas transformaciones impulsadas por la digitalización, la automatización y la incorporación acelerada de nuevas tecnologías. Estos cambios están modificando la manera de producir, trabajar y aprender, generando nuevos desafíos para las políticas públicas y para las instituciones llamadas a impulsar un desarrollo más inclusivo y sostenible.
En este contexto, Oaxaca cuenta con una oportunidad relevante para fortalecer sus capacidades de desarrollo. Las nuevas inversiones y proyectos estratégicos asociados al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec pueden contribuir a dinamizar la actividad económica y ampliar las oportunidades para la población. Sin embargo, aprovechar plenamente estas oportunidades requiere algo más que infraestructura o inversión: exige fortalecer las capacidades de las personas y de las instituciones.
Por ello, la educación y el desarrollo productivo deben entenderse como partes de una misma agenda. No es posible construir una economía más dinámica sin una población con mayores oportunidades de formación. Tampoco es posible ampliar las oportunidades educativas si estas no dialogan con las transformaciones económicas, tecnológicas y sociales que vive el territorio.
Oaxaca cuenta con importantes fortalezas para avanzar en esa dirección. Sus universidades, institutos tecnológicos y subsistemas de educación media superior forman a miles de jóvenes y constituyen un activo estratégico para el futuro del estado. Al mismo tiempo, los sectores productivos generan información valiosa sobre los conocimientos, habilidades y perfiles que serán necesarios en los próximos años.
El desafío consiste en crear mecanismos permanentes de diálogo y colaboración entre ambos ámbitos. Esto es especialmente importante en un contexto en el que persisten brechas que afectan tanto a las personas como a las empresas. Mientras una parte de la población joven permanece fuera de la educación y del empleo, distintos sectores productivos enfrentan dificultades para encontrar determinadas competencias. Reducir esas brechas demanda coordinación, información y visión de largo plazo.
Con ese propósito, el pasado 10 de octubre se instaló el Consejo Estatal de Vinculación Educativa y Productiva, impulsado por el Gobierno del Estado de Oaxaca con el apoyo técnico de la CEPAL. Su creación representa un paso significativo para fortalecer el diálogo entre instituciones educativas, sector privado y autoridades públicas, promoviendo una agenda común orientada a ampliar oportunidades para la población.
Asimismo, se acordó la creación del Laboratorio de Inteligencia Educativa y Prospectiva Laboral, concebido como un espacio para generar información, identificar tendencias y anticipar necesidades futuras. Su labor contribuirá a que las decisiones públicas y privadas se apoyen cada vez más en evidencia y en una mejor comprensión de las transformaciones que experimenta el estado.
Las grandes transformaciones sólo generan bienestar cuando se traducen en más capacidades para las personas. Por ello, fortalecer la educación y el desarrollo productivo de manera articulada constituye una apuesta estratégica para Oaxaca. Construir puentes entre ambos ámbitos no sólo permitirá responder a los desafíos del presente, sino también sentar las bases de un desarrollo más inclusivo, sostenible y con mayores oportunidades para todas y todos.
*Humberto Soto es el jefe de la Unidad de Desarrollo Social y Nahuel Oddone es el jefe de la Unidad de Comercio Internacional y Desarrollo Productivo de la Sede Subregional de la CEPAL en México.
































