Por su trabajo en la conservación del patrimonio, el director fundador del Jardín Entnobiológico de Oaxaca, Alejandro de Ávila Blomberg fue uno de los cinco galardonados de los Premios Internacionales de Patrimonio 2026. Los reconocimientos fueron entregados a finales de septiembre por el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP) en Güímar, Tenerife, España.
Junto con De Ávila fueron premiados la historiadora portuguesa Susana Goulart, profesora de la Universidad de Azores; el consejero del Cabildo de Tenerife Efraín Medina, por su labor de promoción de la artesanía; la antropóloga argentina Mónica Beatriz Lacarrieu; y el Espacio Chinguaro, considerado un sitio histórico.
Los galardones se entregaron en la clausura del Simposio de Centros Históricos y Patrimonio de Canarias, que se realizó del 24 al 26 de septiembre y reunió a especialistas de varios países.
De acuerdo con el CICOP, estos premios “son otorgados a organismos, instituciones o personas cuyo trabajo intelectual y aportación creadora técnica o humanista, contribuyan de forma ejemplar y destacada a lo largo de un periodo significativo de existencia a la difusión, comunicación, mantenimiento, conservación, restauración o rehabilitación del Patrimonio Cultural en cualquiera de sus facetas”.
Citado por la revista Unidad Parlamentaria, el también co fundador del Museo Textil de Oaxaca señaló a nombre de los galardonados que estos premios no son solo un reconocimiento personal sino hacia el trabajo colectivo, “un trabajo que responde a una tradición de la sociedad civil, pues no son iniciativas que puede hacer uno solo”.
Tras informarse de la premiación, la Secretaría de Cultura federal señaló que “el trabajo de Alejandro de Ávila ha contribuido a la conservación del patrimonio cultural y natural, al estudio de los textiles y al reconocimiento de los conocimientos de los pueblos originarios”. Asimismo, que “esta distinción reconoce también el trabajo colectivo de las comunidades que han dado continuidad a estos proyectos”.
A través de su página web, el otrora Jardín Etnobotánico de Oaxaca, del que de Ávila es director fundador, señala que el espacio se creó en el ex-convento de Santo Domingo, que en su tiempo también fue cuartel del Ejército.
La idea, señala, surgió como un esfuerzo de la sociedad civil organizada en el año 1994, “por iniciativa del Maestro Francisco Toledo luego de una consulta popular, bajo la idea de crear un espacio que resguarde el patrimonio cultural y natural de las comunidades oaxaqueñas reuniendo lo antropológico, lo biológico, lo artístico y lo histórico en contraposición a la propuesta que había de convertirlo en un hotel de lujo privado con amplio estacionamiento”.








































