La captura de Iván Cazarín Molina, alias “El Tanque”, coloca nuevamente bajo los reflectores una de las estructuras que, de acuerdo con autoridades mexicanas y estadounidenses, habría combinado violencia, narcotráfico, extorsión y robo de hidrocarburos para generar recursos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El presunto operador regional fue detenido en Zapopan, Jalisco, durante un operativo realizado el 5 de octubre y anunciado este martes por Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Según la autoridad federal, Cazarín Molina tenía actividades en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla y mantenía un papel relevante dentro de la estructura del CJNG. En el operativo le fueron asegurados un vehículo, un arma de fuego y diversas drogas.
La captura, sin embargo, no sólo representa el arresto de un presunto integrante del crimen organizado. También abre interrogantes sobre la dimensión de las redes económicas que durante años han acompañado a las organizaciones criminales y sobre la capacidad del Estado para desmontarlas más allá de la detención de sus operadores.
UNA OPERACIÓN BASADA EN INTELIGENCIA
La aprehensión fue producto de un trabajo coordinado entre la Defensa, la SSPC y la Guardia Nacional.
En las labores participaron fuerzas especiales del Ejército, el Grupo de Operaciones de la SSPC, personal del Centro Nacional de Inteligencia y agentes de investigación de la SSPC y de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República.
La información oficial señala que el seguimiento de los movimientos de Cazarín permitió ubicarlo y ejecutar la operación en Zapopan.
Harfuch destacó que la detención fue posible mediante inteligencia e intercambio de información entre las instituciones participantes. También señaló que hubo cooperación con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
El detenido quedó a disposición de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), donde deberá definirse su situación jurídica.
Ese punto será fundamental: la detención constituye un hecho, pero los delitos que se le atribuyen deberán acreditarse ante las autoridades judiciales.
VIOLENCIA, DROGAS Y ROBO DE COMBUSTIBLE
La SSPC relaciona a “El Tanque” con una lista de actividades que muestra la amplitud del negocio criminal que se le atribuye.
Las investigaciones citadas por Harfuch lo vinculan presuntamente con homicidios, extorsión, privación ilegal de la libertad, robo de hidrocarburos, lavado de dinero y tráfico de drogas.
También se le señala por su posible participación en el ataque contra un helicóptero militar ocurrido en Jalisco en 2015, en el que murieron ocho integrantes del Ejército y uno de la entonces Policía Federal.
El antecedente no es menor. De hecho, el nombre de Cazarín Molina ya había aparecido en expedientes judiciales y reportes periodísticos relacionados con el CJNG desde aquella década.
ESTADOS DONDE HABRÍA EXTENDIDO SU OPERACIÓN
La SSPC ubica actualmente su actividad en cuatro entidades: Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla.
La extensión territorial resulta relevante porque muestra que la operación atribuida al detenido no habría estado limitada a un solo corredor criminal.
En particular, el antecedente documentado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2024 señala a Cazarín como integrante de alto nivel del CJNG y lo ubicó principalmente en Jalisco y Veracruz, donde, según Washington, estaba involucrado en el robo de combustible, además de narcotráfico, extorsión y homicidio.
EL HUACHICOL COMO FUENTE DE DINERO
Uno de los aspectos más delicados del expediente es el robo de hidrocarburos.
En septiembre de 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a Cazarín Molina y a personas y empresas relacionadas con una red de robo de combustible que, según el gobierno estadounidense, generaba decenas de millones de dólares al año para el CJNG.
La investigación estadounidense describió un esquema que incluía tomas clandestinas, almacenamiento de combustible y una red de empresas aparentemente legales mediante las cuales se comercializaba el producto robado.
OFAC identificó además varias gasolineras y compañías de transporte y construcción que, según sus investigaciones, formaban parte de la estructura financiera atribuida a “El Tanque”.
Esto permite dimensionar el problema más allá del narcotráfico: para las organizaciones criminales, el combustible representa otra fuente de ingresos capaz de financiar operaciones, comprar protección y ampliar su presencia territorial.
EL NOMBRE QUE APARECIÓ EN INVESTIGACIONES SOBRE BALASTO
El caso también tiene una arista política y empresarial que ha generado cuestionamientos.
Investigaciones periodísticas han relacionado el nombre de “El Tanque” con audios en los que aparecen referencias a empresarios y a negocios vinculados con el suministro de balasto para obras públicas.
Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad señala que el nombre de “El Tanque” apareció en conversaciones relacionadas con empresarios y con presuntos contactos utilizados para detener actos de extorsión. El mismo trabajo periodístico reportó que posteriormente se identificó al personaje mencionado en los audios como Iván Cazarín Molina.
La existencia de esas referencias, sin embargo, no demuestra por sí misma la comisión de un delito ni acredita responsabilidades de terceros. Cualquier vínculo entre empresarios, funcionarios, intermediarios y organizaciones criminales debe ser comprobado mediante investigaciones ministeriales y resoluciones judiciales.
UNA RED QUE VA MÁS ALLÁ DE UN HOMBRE
El mayor desafío para las autoridades será determinar qué ocurre con la estructura que presuntamente operaba alrededor de Cazarín Molina.
La experiencia de otras organizaciones criminales demuestra que detener a un dirigente o coordinador no necesariamente significa desmantelar una red. Si existen empresas, prestanombres, operadores financieros, distribuidores, transportistas y mecanismos para introducir dinero ilícito a la economía formal, la captura de una persona puede tener un efecto limitado.
En el caso de “El Tanque”, la propia información del Departamento del Tesoro estadounidense apunta a una estructura que incluía familiares, asociados y empresas utilizadas presuntamente para mover y comercializar combustible robado.
Por ello, la verdadera dimensión de esta captura podría conocerse en los próximos meses, conforme avancen las investigaciones financieras y ministeriales.
EL SIGUIENTE PASO SERÁ JUDICIAL
La detención representa un resultado importante para las instituciones de seguridad, pero todavía no constituye el cierre del caso.
Iván Cazarín Molina deberá enfrentar el proceso correspondiente y tendrá que determinarse qué acusaciones pueden sostenerse con pruebas ante un juez.
La pregunta de fondo será si la operación consigue algo más que sacar de circulación a un presunto operador: si logra afectar el dinero, las empresas, los contactos y las estructuras que permiten al crimen organizado sobrevivir incluso después de perder a uno de sus integrantes.
Porque si la red permanece intacta, la captura de “El Tanque” será apenas un golpe contra una pieza de una maquinaria mucho más grande.









































