¡El diablo metió la cola en Santa Lucía del Camino y la delincuencia manda en Juchitán! Juan Carlos García Márquez presume con bombo y platillo una avenida de 25 millones que se inunda al primer aguacero, mientras a Elvis Guerra —el diseñador de la mismísima presidenta— le tirotean la casa por no pagar la cuota. ¡Así el “orgullo” del régimen!
“Mucho ruido y pocas nueces… ¡y además el cascarón salió podrido!”, porque en el estado de la simulación oficial, las inauguraciones duran lo que un soplo de viento antes de que la realidad les desmonte la farsa. Bienvenidos a una nueva, picante, ácida y desapiadada entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios gubernamentales que no se hinca ante las pasarelas del poder, no se traga los discursos de “movilidad digna” ni le solapa el cinismo a los funcionarios incapaces. Vaya semanita para la “Primavera Oaxaqueña”: por un lado, el munícipe de Santa Lucía del Camino presume la remodelación millonaria de la avenida Lázaro Cárdenas como la gran hazaña del siglo, solo para que las primeras lluvias la conviertan en una piscina olímpica y coladeras mal puestas; por el otro, la violencia imparable del Istmo le recuerda al país entero que aquí nadie está a salvo, ni siquiera el artesano que vistió a la presidenta de la República. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. La avenida Lázaro Cárdenas: ¡el maquillaje millonario de García Márquez se ahoga!
“Al perro más flaco se le pegan las pulgas… ¡y a Santa Lucía del Camino le tocan las obras con las patas!” En julio pasado, con un despliegue de vanidad pagado con el dinero del pueblo, el presidente municipal Juan Carlos García Márquez cortó el listón de la “flamante” rehabilitación de la avenida Lázaro Cárdenas (Camino Nacional). El edil se llenó la boca asegurando que la obra de 720 metros lineales y más de 25 millones de pesos de inversión garantizaba “movilidad digna”, seguridad y un cambio histórico tras cuatro décadas de abandono.
¡Pura cosmética barata para la foto oficial del munícipe! Bastaron un par de aguaceros torrenciales para que la naturaleza desnudara la chapucería del Ayuntamiento de Santa Lucía. La famosa “boca de tormenta” y el drenaje pluvial cacareados por García Márquez resultaron ser un adorno inútil: la calle se volvió a inundar hasta el tope frente al Centro de Convenciones y el edificio de la Sección 22, dejando carros varados en la misma laguna de siempre. Para colmo de males, a lo largo de la pavimentación relucen tapas de alcantarilla mal niveladas, banquetas descuadradas y detalles tan pésimos que restan calidad y durabilidad a la obra. ¿En qué bolsillo se quedó el dinero de los estudios de ingeniería hidrológica que debió supervisar el presidente municipal? En la administración de Juan Carlos García Márquez, ¡el cemento es de utilería y el cinismo de concreto hidráulico!
2. Atentado a Elvis Guerra en Juchitán: ¡del balcón presidenta al terror del cobro de piso!
“Le llueve sobre mojado… y con la maña enfrente.” El caso del reconocido poeta, diseñador y artesano juchiteco Elvis Guerra refleja con absoluta crudeza la sangrienta crisis de inseguridad que asfixia al Istmo de Tehuantepec. Apenas tres días después de haber tocado el cielo al vestir a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante el Grito de Independencia en Palacio Nacional, la delincuencia organizada le dio una bienvenida de pesadilla: la noche del 18 de septiembre, sicarios en motocicleta tirotearon su vivienda y su recién inaugurado salón de eventos en Juchitán.
El desgarrador llamado de auxilio de Elvis en redes sociales no es solo la voz de un artista agredido; es el grito desesperado de todo un pueblo:
“He sido objeto de amenazas, extorsiones y ayer atentaron contra mi integridad física… Le pido presidenta que por favor voltee a ver a Juchitán. Hay cientos de víctimas que han tenido que huir por miedo a denunciar”.
Si esto le pasa a una figura pública de alcance nacional e internacional, a quien las autoridades abrazan en las fotos para colgarse de su fama, ¿qué le espera al ciudadano de a pie, al pequeño comerciante o al campesino que no tiene reflectores? La Fiscalía General del Estado de Oaxaca dice que “ya investiga” la extorsión y el cobro de piso, pero en el Istmo las carpetas de investigación solo sirven para juntar polvo mientras las familias huyen aterrorizadas o pagan la cuota de la impunidad.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un presidente municipal en Santa Lucía del Camino experto en pavonearse inaugurando obras malhechas de 25 millones que se ahogan con un chipichipi, mientras el estado se desangra bajo la garra de las mafias del cobro de piso. ‘Por las vísperas se sacan los días’, y esta administración ya demostró que sus promesas no son más que una mentira pintada de guinda.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!

































