Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.— La violencia volvió a irrumpir en un domicilio particular de Juchitán, donde un joven de 25 años fue asesinado a balazos después de que sujetos armados ingresaran por la fuerza a la vivienda.
El ataque ocurrió sobre la calle Damasco, en la colonia San Isidro, perteneciente a la Séptima Sección, donde los agresores habrían llegado directamente hasta el inmueble y entrado pese a que en el interior se encontraban mujeres y menores de edad.
Una vez dentro, los sujetos dispararon en repetidas ocasiones contra el joven, quien recibió varios impactos de bala, principalmente en la cabeza. En consecuencia, el hombre quedó sin vida en el lugar.
LO IDENTIFICAN COMO “EL PAYA”
Familiares identificaron a la víctima como Miguel Ángel J. G., de 25 años, conocido como “El Paya”, quien tenía su domicilio en el mismo inmueble donde ocurrió el homicidio.
El ataque provocó momentos de terror entre las personas que se encontraban dentro de la vivienda, particularmente por la presencia de mujeres y niños durante la agresión.
Hasta el momento no se ha informado públicamente que alguno de los familiares haya resultado lesionado.
INVESTIGAN EL MÓVIL DEL HOMICIDIO
Después de los disparos se desplegó una movilización de cuerpos de seguridad en la zona, mientras se esperaba la intervención de las autoridades ministeriales para realizar el levantamiento del cuerpo y recabar evidencias.
El móvil del asesinato permanece sin esclarecer y tampoco se ha informado sobre la identidad o el paradero de los responsables.
De manera preliminar trascendió que la víctima habría sido detenida anteriormente por presuntos delitos relacionados con robo y posesión de estupefacientes.
Sin embargo, esta información deberá ser confirmada por las autoridades y no constituye, por sí misma, una determinación sobre la responsabilidad de la víctima en algún delito.
CONTINÚAN INDAGATORIAS
El caso queda ahora bajo investigación para establecer cómo ocurrió el ingreso de los agresores, determinar si el ataque fue dirigido específicamente contra el joven y establecer quiénes fueron los responsables.
Finalmente, este homicidio vuelve a colocar a Juchitán bajo la mirada pública por la violencia armada y, particularmente, por la vulnerabilidad de espacios que deberían representar un lugar seguro para las familias.







































