La presión de Estados Unidos sobre la clase política mexicana sube de tono. Durante una comparecencia ante el Senado estadounidense este 12 de mayo, Terrance Cole, alto mando de la Agencia para el Control de Drogas (DEA), lanzó una advertencia contundente: las investigaciones por presuntos nexos con el narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, son apenas el inicio de una ofensiva mayor.
“ESTO ES SOLO EL COMIENZO EN MÉXICO”
Ante los cuestionamientos del senador republicano John Kennedy, quien puso sobre la mesa las acusaciones presentadas el pasado 29 de abril contra 10 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa, Cole fue enfático sobre el futuro de las investigaciones en territorio azteca.
“Puedo asegurarle que esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México”, sentenció el funcionario de la DEA, sugiriendo que hay más funcionarios de alto nivel bajo la lupa de Washington.
CORRUPCIÓN Y MIEDO: EL DIAGNÓSTICO DEL FBI Y LA DEA
La comparecencia contó también con la participación de Kash Patel, director del FBI, quien coincidió en que la relación entre líderes políticos y grupos criminales en México responde a una mezcla de corrupción y miedo.
Por su parte, Cole destacó un cambio de estrategia en la justicia estadounidense:
- Atención renovada: “No cabe duda de que altos funcionarios en México han estado involucrados durante años, pero de repente, le estamos prestando atención”.
- Objetivo claro: La meta es romper el mando y control de los cárteles e interrumpir sus cadenas de suministro.
- Responsabilidad: Se busca llevar ante la justicia a quienes se lucran con el tráfico de fentanilo y la violencia.
EL CASO QUE ENCENDIÓ LAS ALERTAS
El senador Kennedy recordó que el Departamento de Justicia recientemente acusó a un gobernador mexicano —en referencia a Rocha Moya— de trabajar con cárteles para facilitar el tráfico de drogas hacia EE. UU. Aunque subrayó que “todos tienen derecho a la defensa hasta que se demuestre su culpabilidad”, cuestionó por qué los vínculos criminales parecen ser una constante en la política regional.
LA ESTRATEGIA: ATACAR LA ESTRUCTURA, NO SOLO EL PRODUCTO
Terrance Cole finalizó señalando que los grupos criminales han demostrado una gran capacidad de adaptación, lo que ha obligado a la DEA a refinar su enfoque. La prioridad ahora es “atacar a los líderes y romper su mando y control”, indicando que las futuras acciones en México no se limitarán a decomisos, sino a desarticular las redes de protección política que permiten la operatividad de los cárteles.











































