Luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) diera marcha atrás a su propuesta de adelantar el cierre del ciclo escolar para el 5 de junio, ante una serie de rechazos de diferentes sectores de la sociedad, la Sección 22 del magisterio oaxaqueño afirmó que esta situación solo dejó en evidencia la política de improvisación de esta dependencia.
Luis Alberto López Pazos, secretario de prensa y propaganda de la Sección 22, lamentó que en la SEP no haya organización ni una política educativa acorde a las necesidades del país, como se hizo notorio en los últimos días.
Por la tarde del lunes, la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio marcha atrás a las modificaciones al calendario escolar, por lo que las clases concluirán el próximo 15 de julio y no el 5 de junio como se anunció la semana pasada.
Durante la primera reunión Nacional Plenaria Extraordinaria 2026, a la que asistieron los 32 secretarios de educación pública de los estados, el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) acordó mantener el calendario anterior.
MANTIENEN EL CALENDARIO ALTERNATIVO
A pesar de que la SEP diera marcha atrás a su propuesta y su titular Mario Delgado anunciara que el calendario escolar se queda sin modificación alguna, el vocero de la Sección 22 recordó que el propio magisterio oaxaqueño cuenta con su calendario alternativo que concluye el 7 de julio.
“Hemos mantenido y defendido nuestro escolar alternativo y así seguiremos haciéndolo”, reiteró López Pazos, al insistir en que hay improvisación en las decisiones de la SEP.
Mientras, por separado, padres y madres de familia de diferentes instituciones educativas comentaron por las redes sociales la decisión de la SEP de no modificar el calendario escolar, aplaudiendo que las autoridades rectificaran y escucharan el malestar ciudadano.
En el caso de Oaxaca y otros estados del país, un paro indefinido de labores podría iniciar el 1 de junio por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), extendiéndose hasta por dos o tres semanas como en años anteriores.
De esta manera, más de 800 mil estudiantes de educación básica serían afectados y retornarían a las aulas en la últimas semanas de junio, cuando los docentes prepararían las actividades de clausura y fin de cursos.







































