Personal del Hospital General de la Mujer y la Niñez Oaxaqueña alzó la voz este miércoles frente al Palacio de Gobierno en Oaxaca de Juárez para denunciar lo que califican como una crisis estructural: falta de especialistas, sobrecarga laboral, carencias operativas y decisiones improvisadas que ponen en riesgo la atención médica.
La protesta, respaldada por médicos y trabajadores, evidenció un sistema que —según sus propios testimonios— opera con infraestructura disponible, pero sin el personal necesario para garantizar servicios básicos.
UN HOSPITAL SIN ESPECIALISTAS SUFICIENTES
La doctora Karen Méndez expuso con crudeza la situación:
“No llegamos ni siquiera a treinta especialistas, siendo que el hospital es de referencia en Oaxaca”.
La falta de personal ha provocado escenarios críticos.
“Hemos tenido turnos en donde no hay ni siquiera un especialista en la tarde o en la noche… ¿Quién recibe a las mamás embarazadas?”, cuestionó.
El señalamiento es directo: el hospital fue diseñado para reducir la mortalidad materna, pero actualmente no cuenta con el personal suficiente para cumplir esa función.
IMPROVISACIÓN Y ÁREAS SATURADAS
Uno de los puntos más alarmantes es la operación de servicios sin condiciones adecuadas. Según el personal, áreas como la unidad de cuidados intensivos neonatales trabajan con limitaciones severas o incluso sin especialistas.
“Estamos improvisando áreas porque no hay personal… los niños se quedan en lugares que no son adecuados”, denunciaron.
También señalaron que no existe una unidad de terapia intensiva funcional para mujeres graves, lo que obliga a trasladar pacientes:
“La solución es referir a otro hospital”.
SOBRECARGA Y RENUNCIAS
El déficit se agrava por la salida constante de médicos. En poco más de un año de operación, al menos seis especialistas han renunciado.
Las causas, según explicaron, incluyen jornadas excesivas y presión laboral:
“Se les pide que no tomen vacaciones porque no hay quien cubra… se cansan de estar solos”.
Incluso denunciaron prácticas que consideran irregulares, como obligar a médicos de otras áreas a cubrir funciones críticas sin la especialización requerida.
PROMESAS SIN CUMPLIR
Los trabajadores cuestionaron directamente a las autoridades estatales y federales, incluyendo a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador Salomón Jara.
“¿Dónde están las promesas? Nos dicen que llegarán especialistas, pero no ha llegado ninguno”, reprocharon.
Aseguran que, pese a reuniones con funcionarios, la respuesta ha sido reiterativa: esperar sin garantías.
“Solo nos dicen: ‘tengan fe’… estamos en un barco a la deriva”.
FALLAS EN MEDICAMENTOS Y ATENCIÓN
A la falta de personal se suman carencias en insumos. Aunque existe equipo médico, este no puede utilizarse plenamente.
“Tenemos los equipos, pero no tenemos el recurso humano que los opere”, explicaron.
Además, denunciaron que familiares deben comprar medicamentos:
“Les pedimos que compren antibióticos y estudios porque no hay”.
RIESGO LATENTE PARA PACIENTES
Aunque hasta ahora no se han confirmado muertes directamente atribuibles a estas condiciones, el personal advierte que la situación es insostenible.
“Estamos esperando una desgracia”, señalaron, al describir cómo la reducción de personal ya impide cubrir turnos como antes.
El hospital atiende hasta 60 consultas diarias, entre 10 y 15 partos, y mantiene a decenas de recién nacidos hospitalizados, muchos en condiciones inadecuadas.
ENTRE LA DENUNCIA Y LA INCERTIDUMBRE
Los trabajadores también denunciaron posibles represalias por alzar la voz, lo que refleja un ambiente laboral tenso en medio de la crisis.
El caso expone no solo deficiencias operativas, sino un problema estructural en el sistema de salud: infraestructura sin personal, promesas sin cumplimiento y una creciente presión sobre quienes aún sostienen el servicio.
Con información de Jesús Santiago



































