En el contexto de la reforma que elimina las llamadas “pensiones doradas”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio a conocer cuánto recibiría al retirarse del servicio público.
Durante su conferencia matutina señaló:
“le estoy pidiendo a un compañero que me haga el cálculo, pero voy a recibir pues alrededor de treinta mil pesos, como maximísimo”, precisando que su pensión provendría del ISSSTE por su trayectoria académica.
DE LA UNAM A PALACIO NACIONAL
La mandataria explicó que su antigüedad en el sistema de pensiones comenzó desde joven, como ayudante de profesor en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Ese historial, sumado a su carrera en el servicio público, definiría el monto final de su jubilación. Si concluye su mandato en 2030 y decide retirarse, la cifra rondaría los 30 mil pesos mensuales.
Como referencia, mencionó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador percibe actualmente cerca de 28 mil pesos mensuales tras su retiro.
NUEVAS REGLAS: ADIÓS A LAS PENSIONES MILLONARIAS
El anuncio se da tras la entrada en vigor, el 11 de abril de 2026, de la reforma al artículo 127 constitucional, que establece un límite a las pensiones de altos funcionarios.
La norma fija que ningún servidor público podrá recibir más de la mitad del salario presidencial, es decir, alrededor de 70 mil pesos mensuales. Esto implica una reducción significativa frente a esquemas anteriores donde algunas pensiones superaban el millón de pesos.
La disposición aplica a todo el sector público: dependencias federales, empresas del Estado, fideicomisos, así como gobiernos estatales y municipales.
RESISTENCIAS INTERNAS Y RETOS
Pese al cambio legal, la propia presidenta reconoció obstáculos en su implementación. Señaló que existen resistencias dentro de algunas dependencias para aplicar los recortes, aunque no detalló casos específicos.
Este punto abre interrogantes sobre la efectividad real de la reforma y su capacidad para transformar prácticas arraigadas en la administración pública.
UN TOPE QUE AÚN MARCA DISTANCIA
El contraste sigue siendo evidente. Mientras el salario promedio de trabajadores afiliados al IMSS oscila entre 17 mil y 18 mil pesos mensuales, el nuevo tope de pensiones públicas duplica esa cifra.
Aun así, la presidenta defendió el esquema:
“comparado con las pensiones de la gran mayoría de los mexicanos, pues es una pensión muy buena”.
La reforma busca reducir privilegios en la alta burocracia, pero su impacto dependerá de su aplicación efectiva y de si logra cerrar, más allá del discurso, la brecha entre funcionarios y ciudadanía.








































