El programa estratégico “Vivienda para el Bienestar”, impulsado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha comenzado a generar eco internacional como un referente de política pública. El jueves trascendió que el Gobierno de Italia adoptará un esquema similar para combatir el déficit habitacional en la nación europea.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, presentó formalmente el “Plan Casa”, el cual cuenta con un fondo inicial de 10 mil millones de euros. El objetivo es ambicioso: poner a disposición más de 100 mil viviendas populares o de precio controlado en la próxima década. Al igual que el modelo mexicano, el plan italiano busca recuperar hasta 60 mil viviendas actualmente en desuso para asignarlas a familias en situación de vulnerabilidad.
JUSTICIA SOCIAL SIN FRONTERAS
El programa mexicano, que ha servido de inspiración, tiene como meta la construcción de 1.8 millones de viviendas durante el sexenio, además de la condonación de 5 millones de créditos hipotecarios considerados impagables. La administración de Sheinbaum Pardo ha enfatizado que este derecho debe ser garantizado especialmente para trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos y para aquellos ciudadanos que carecen de seguridad social.
A la fecha, el Gobierno de México ha reportado avances significativos con la entrega de mil 400 viviendas en 15 estados de la República, consolidando un sistema que prioriza a los sectores históricamente olvidados por el mercado inmobiliario tradicional.
La adopción de estas medidas en Italia refuerza la narrativa de que las soluciones de bienestar social implementadas en México están marcando una pauta en la agenda global, demostrando que la intervención del Estado en el mercado de vivienda es una tendencia creciente para garantizar derechos fundamentales en ambos lados del Atlántico.








































