A 30 años de distancia, el Fondo de Becas “Guadalupe Musalem” no solo representa un proyecto en constante crecimiento, sino el compromiso de sus voluntarias y becarias para transformar la sociedad a través del estudio.
Con el consejo directivo conformado por la presidenta, secretaria, tesorera y dos vocales, el Fondo de Becas mantiene el propósito de no permitir que las jóvenes de comunidades y familias de escasos recursos dejen de estudiar.
Cada año, este proyecto que nació en reconocimiento a Guadalupe Musalem, integrante del Grupo de Estudios sobre la Mujer “Rosario Castellanos” que murió por cáncer, pide el apoyo de los diferentes sectores de la sociedad para lograr becar a 25 jóvenes para sus estudios de bachillerato y otro número igual para cursar la universidad.
Con una asamblea de socias y socios que se reúnen dos veces al año para tomar decisiones y fortalecer acciones, el Fondo de Becas sabe que uno de los logros más importantes es la selección de las becarias.

Margarita Daltón, una de las fundadoras de este proyecto, explicó que una vez que se eligen a las becarias cada año, se inicia una capacitación y enseñanza personalizada con apoyo de tutoras voluntarias.
De acuerdo a lo que cada una necesite, cada becaria es orientada en diferentes disciplinas, además de contar con apoyo médico, psicológico y dental, entre otros servicios.
“La forma en la que se han constituido el Fondo Guadalupe Musalem es muy orgánica; a las tutoras no se les paga, tampoco al consejo directivo ni a quienes conforman la asamblea”, explicó Margarita Daltón, luego de señalar los logros de las becarias una vez que concluyen sus estudios, porque muchas logran premios nacionales y diversos reconocimientos.
De acuerdo a la investigadora y feminista, en 30 años se han becado a más de 200 jóvenes con buen promedio y de comunidades y familias de escasos recursos, pero lo que más interesa a las voluntarias es la calidad más que la cantidad, con grandes y satisfactorios resultados.
En 30 años, decenas de jóvenes de comunidades como San Lorenzo Texmelucan, Santa María Tlahuitoltepec, San Pedro Pochutla y otras de las diferentes regiones del estado, lograron concluir sus estudios de bachillerato y universitarios, contribuyendo así al combate de la deserción escolar que se da sobre todo en las mujeres.





































