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Béisbol

“Zancudo” beisbolista de hueso colorado

El beisbol es su vida, al grado de quedar con un brazo más largo que otro debido a sus derroches de talento en el diamante

“Zancudo” beisbolista de hueso colorado | El Imparcial de Oaxaca

Julián Daniel HERNÁNDEZ MARTÍNEZ

El golpear una pelota con un bate, desplazándola a través del campo y correr por el, cubierto totalmente de tierra, buscando alcanzar la mayor cantidad de bases posibles hasta dar la vuelta y lograr anotar una carrera, fue la mayor parte de la vida de Arnulfo Martínez López, mejor conocido como el “Zancudo”, ex beisbolista amateur que llegó a enfrentar a los Guerreros de Oaxaca, cuando el equipo profesional fue recién formado y necesitaba fogueo.

Conocido así por su delgada figura que cargó a lo largo de su trayectoria como jugador de beisbol, con una estatura de 1.75 metros de altura, cabello lacio, con bigote y cejas muy pronunciados, una destacable y gruesa voz, famoso por sus espectaculares tiros directos a strike siendo pitcher en todas sus temporadas, fue un ícono en los llanos, aún recordado por varios equipos.

Trayectoria

Beisbolista desde los 8 años, cuando en la escuela primaria descubre su pasión gracias a un grupo deportivo infantil, tras esto, Arnulfo decide entrar a este pequeño equipo, y al ver las cualidades y sus habilidades por parte de su entrenador, le otorgan el cargo de pitcher, quien se encarga de lanzar la pelota con dirección al bateador contrario, con el fin de ayudar a anotar carreras a su equipo.

Siguió con su sueño y pasión por el beisbol, jugando entre sus amigos y primos, quienes veían y admiraban las grandes ligas, soñando algún día poder jugar como ellos, visitando sus partidos y aprendiendo cada vez más él y su hermano menor Ángel Martínez López, pero a pesar de la pasión de ambos, sólo Arnulfo nunca vio ese sueño caer.

Todo dio un giro en su vida cuando en 1967 entró a trabajar a la ex fábrica de Novopan de México S.A. de C.V. ubicada en carretera vieja a Montalbán, donde existió un pequeño grupo de beisbol denominados con el mismo nombre de la empresa, y tras varias victorias que se aludieron a la destreza y habilidad de su brazo como pitcher del equipo, lograban victorias inminentes.

Gracias a su trayectoria, en la década de los noventa cuando el equipo de béisbol Guerreros de Oaxaca se estaba formando, se enfrentaron a un equipo amateur de la localidad, donde destacó el Zancudo por su gran habilidad de su brazo al poner en strike a su equipo contrario, con lo cual vio su sueño cumplido, al demostrar su talento ante un equipo profesional, sin embargo una lesión en el brazo lo retiró del diamante para siempre.

Legado

Este “Bello arte” como lo considera Arnulfo Martínez fue inculcado a sus dos hijos quienes siguieron sus pasos hasta cumplir la mayoría de edad, sin sentir la misma pasión que su padre ellos deciden retirarse para seguir con sus vidas, y Don Arnulfo continuar con su segunda vida en el campo.

A partir de 2002 para mantenerse activo en el deporte se volvió entrenador de un pequeño grupo de niños de 11 y 15 años llamados “Ositos de Tartamiel” nombre que se le proporcionó un licenciado esposo de una de la dueñas de la pastelería con ese nombre, quienes pudieron compartir experiencias y trucos que les enseñaba al momento de estar en el campo, ya sea jugando con ellos o entrenándolos, ganando así consecutivamente 3 años campeonatos infantiles.

No siempre fue así

Sin embargo no todo fue sencillo en la vida de “El zancudo”, ya que alternó la pasión por el béisbol con otros trabajos; se dedicó al transporte donde fue microbusero y taxista posterior a esto se dedicó a ser inspector de mercado en la ciudad de Oaxaca, no fue hasta que se topó con la empresa de Novopan de México S.A. de C.V. donde cambiaría su vida totalmente.

“Un día menos pensado jugando en el llano, me lastimé el brazo y tuve que dejar el béisbol porque mi remo ya no lo sentía bien” fueron las palabras de “El zancudo” con un tono quebradizo de voz mientras lo recuerda.

A sus 68 años recuerda como dejó su alma y vida por el rey de los deportes, a tal grado que terminó su carrera de beisbolista con un brazo más largo que otro debido a la gravedad de los tiros que llevó a cabo.

Actualmente Arnulfo Martínez López conocido entre sus colegas y familiares como “El zancudo”, vive tranquilo en su casa disfrutando con intensidad cada partido ya sea por medio del televisor o revivir viejos momentos en el campo con sus familiares.

 

 

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