Diana fue violada y asesinada en Edomex
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Diana fue violada y asesinada en Edomex

El cuerpo de Diana fue localizado en la vía pública, pero inicialmente fue reportado como el cadáver de un hombre

Diana fue violada y asesinada en Edomex | El Imparcial de Oaxaca

Diana Velázquez Florencio salió de su casa sólo para realizar una llamada telefónica, la madrugada del 2 de julio de 2017; jamás regresó. La joven, de entonces 24 años, fue violada y estrangulada en Chimalhuacán, Estado de México.

El cuerpo de Diana fue localizado en la vía pública, pero inicialmente fue reportado como el cadáver de un hombre. Fue apilado en la morgue de Nezahualcóyotl donde su hermana lo encontró “por casualidad”.

El crimen sigue en la impunidad, a más de dos años y medio. La familia ha caminado no solo de la Ciudad y del Estado de México, sino en otros estados del país, en busca de pistas que den con los responsables del crimen y también para llevar el grito que clama justicia para la joven.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha ofrecido una recompensa de 300 mil pesos para quien de información y lleve a la captura sobre la persona o personas responsables del crimen, pero hasta el momento no hay avances concretos.

Y, aunque las autoridades emitieron la recompensa, son los familiares de Diana quienes incansablemente visitan las calles y negocios para colocar la pesquisa de recompensa, y en busca de pistas para esclarecer el caso.

La exigencia de la familia por justicia sigue vigente. El próximo 19 de enero, los padres de la joven, amigos y familiares, con el acompañamiento de la Red de Mujeres del Oriente del Estado de México que Luchan, realizarán una protesta para demandar que las autoridades trabajen de manera más profesional, esclarecer el caso y justicia.

DIANA VELÁZQUEZ

Diana Velázquez Florencio tenía 24 años de edad cuando fue raptada y asesinada.

La joven vendía dulces en las calles de Chimalhuacán, porque quería juntar dinero para comprarse una computadora y terminar sus estudios vía Internet. Su aspiración era concluir la preparatoria y después aplicar a una licenciatura.

Diana era reservada, no era muy sociable. No le gustaba el Facebook o las redes sociales. Su meta era tener una carrera y ser madre, según la describen su hermana menor, Laura Velázquez, y Lidia Florencia, su madre.

A la chica tampoco le agradaban las selfies o fotos. La última imagen –la que es usada en las marchas- es una que se tomó para sus trámites escolares, al concluir la secundaria abierta.

La madrugada de 2 de julio de 2017, Diana salió de su casa ubicada en Santa María Nativitas. La madre pensó que había salido a realizar una llamada telefónica, porque adentro del inmueble tenían mala recepción.

LA ASESINARON

El reloj avanzaba esa madrugada del 2 de julio. Lidia, la madre, marcó al celular de Diana. A las 2:45 horas contestó la llamada y también por mensaje donde decía: “ya voy”. Pero jamás regresó.

A la mañana siguiente, alrededor de las 8:00 am, Lydia Florencio y Laura Velázquez, madre y hermana de Diana, acudieron a la Fiscalía de Chimalhuacán a interponer el reporte de desaparición.

De acuerdo a la narración de las familiares de la víctima, las autoridades se negaron a levantar el acta con el argumento que era muy pronto para denunciar y debían esperar 72 horas. Las familiares regresaron a buscar en las calles.

Un reporte a muy temprana hora alertaba de la presencia de un cadáver en la calle Francisco I. Madero, de la colonia Guadalupe, atrás de la Plaza Chimalhuacán. Era el cuerpo de Diana. Había sido violada, estrangulada y arrojada en esa avenida de relativo tránsito.

Policías municipales, ministeriales y peritos acudieron al lugar y reportaron el hallazgo de un cuerpo “masculino”. Pidieron a una funeraria privada que lo trasladara a las instalaciones de Servicios Periciales en Nezahualcóyotl; de esto se dio cuenta la familia tiempo después.

Sin imaginarse que el cuerpo de Diana ya había sido localizado e ignorado, el resto de la mañana y medio día ese domingo 2 de julio sus familiares continuaron con la búsqueda por diversas colonias.

Alrededor de las 16:00 horas regresaron a casa y volvieron a marcar a los números de Diana. Una mujer contestó y colgó, pero Lydia, la mamá, insistió.

Una voz femenina respondió y arguyó que ella había adquirido el celular cerca de las 12:00 de la tarde en el tianguis de San Vicente.

Los parientes regresaron a las oficinas ministeriales de Chimalhuacán para levantar la denuncia. Un Ministerio Público les tomó la declaración. Los primeros días pasaron entre pesquisas y trámites.

Desde un principio solicitaron las imágenes de las cámaras de vigilancia de la zona a las autoridades de Chimalhuacán, quienes respondieron que debían de pedirlas en Nezahualcóyotl.

Jairo, papá de Diana, y Laura acudieron el jueves 6 de julio a las oficinas en Nezahualcóyotl para entregar unos oficios para los videos. En ese momento, Laura pensó en acudir al Semefo a preguntar si había algún cuerpo.

Después de dos horas de espera, una funcionaria atendió a Laura y Jairo. Les manifestó que tenían el cadáver de una mujer y les enseñó una fotografía, pero el padre no la reconoció del todo. Luego les mostró unos documentos donde describían la ropa que portaba la chica. Era igual a la que vestía Diana. El padre y la hija pasaron a las instalaciones.

A Laura y a Jairo les mostraron los restos de la joven, pero seguían sin poder reconocerla por el grado de descomposición.

 

 

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