Transporte: Tarea nada fácil | Opinión
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Opinión

Transporte: Tarea nada fácil

Editorial

 

 

En verdad, este régimen encontró en el rubro de transporte una verdadera bomba de tiempo. Ni siquiera la aprehensión y posterior vinculación a proceso de tres ex funcionarios de la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra), puede dilucidar toda la podredumbre que ahí se ha incubado desde hace al menos veinte años. Si bien es cierto que el gobernador Alejandro Murat ya dado los primero pasos con la puesta en marcha de la primera fase del Programa de Reordenamiento del Transporte Público concesionado en 7 ciudades y 10 municipios, realizando para ello 14 acciones que incluyen a las autoridades municipales y concesionarios, ello no obsta que dicho sector tenga en poco tiempo, un poco de la racionalidad que exigen los tiempos actuales. En la pasada comparecencia del titular de la Sevitra, Francisco Javier García López, dejó claro que en el tema de concesiones, sólo en 10 municipios: Oaxaca de Juárez, Juchitán de Zaragoza, Santa Cruz Xoxocotlán, Huajuapan de León, Villa de Zaachila, Santo Domingo de Tehuantepec,  Salina Cruz, Tlaxiaco, Villa de Tututepec y Santa María Huatulco, se concentran 16 mil 323 concesiones, lo que representan el 36.12% del total de las mismas en el estado que son 45 mil 186.

Es decir, una sobre saturación de concesiones, la mayoría de las cuales están en manos de capos, caciques y dirigentes de organizaciones sociales, sindicatos y confederaciones como la CTM, CNP, Sindicato Libertad y la Federación Estatal de Sindicatos de Oaxaca (FESO), por decir sólo algunas. He ahí el por qué del acuerdo que emitió desde el mes de abril el ejecutivo estatal, para la suspensión de todo trámite de otorgamiento de nuevas concesiones para la prestación de transporte público en todas sus modalidades, en todo el estado de Oaxaca por el periodo de 18 meses. El transporte ha devenido no sólo un serio tema de gobernabilidad, sino de seguridad y estabilidad social. La aguda problemática del sector transporte derivada del incremento y otorgamiento de concesiones, imperante en las administraciones pasadas, ha puesto en serios aprietos a la autoridad, lo cual de alguna suerte se ha resuelto con consignaciones penales, como es el caso del ex Secretario de Finanzas de la CTM, Marco Antonio Sánchez Cruz, hoy identificado como uno de los visibles capos de la delincuencia organizada. Para poner orden pues, el Estado requiere de los instrumentos necesarios que conlleven a reordenar y racionalizar las concesiones otorgadas.

S-22: Acciones porriles

Todo un show armó un grupo insignificante de maestros de la Sección 22 el pasado lunes, luego de que acudieron al edificio legislativo de San Raymundo Jalpan, para boicotear la comparecencia del Director General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Germán Cervantes Ayala. Fue motivo de hilaridad ver al Secretario General de la gremial, Eloy López Hernández aventado huevos hacia las paredes del citado edificio, acción que lo ubicó como un porro común y corriente y no como la cabeza de un gremio que vive del chantaje y la manipulación. Movidos por intereses oscuros de los que hay muchos en el IEEPO, los pseudo democráticos maestros tuvieron la infame idea de evitar la comparecencia del citado funcionario, la cual, además, se tuvo que suspender ante la inasistencia de diputados del PRD y MORENA, inducidos, con certeza, por esos mismos intereses que tratan a toda costa de hacer de la institución que maneja la política educativa en la entidad, un coto de poder económico. Mal empiezan los diputados (as) con faltas e inasistencias como la del pasado lunes, pues dejan de lado su responsabilidad institucional y el derecho de la ciudadanía a saber, qué se ha hecho específicamente en cada área del gobierno estatal.

Mucho deja que desear también un gremio magisterial no solamente infestado de la podredumbre de un falso radicalismo, sino además, manipulado por intereses que nada tienen que ver con las demandas que a menudo plantean ante el gobierno. Es evidente que estamos ante un fenómeno que suena más a complicidad que a responsabilidad. En Oaxaca ya nadie actúa o asimila cuestiones por ingenuidad. La Sección 22, caracterizada como un organismo que actúa por la paga, es decir, con el síndrome del mercenario, hizo bien su papel. No le costó trabajo. López Hernández se exhibió lanzando proyectiles como si fuera un arriero apedreando mulas. Un espectáculo en verdad deprimente y vergonzoso, más aún, porque no emana de una demanda legítima sino de una consigna perversa de sus manejadores. Es el grado tan lamentable a que ha llegado el magisterio. Hay razón de que el simple hecho de escuchar la palabra “maestro”, la ciudadanía monta en cólera. Han perdido su identidad de formadores de las generaciones del futuro y con los hechos aquí descritos, devenidos simples fantoches y peleles de otros actores que tiran la piedra y esconden la mano.