Gozonas o intercambios musicales |
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Gozonas o intercambios musicales

 

En las fiestas tradicionales que se celebran en las sierras mixe y zapoteca el visitante se queda sorprendido por la belleza musical que comparten los moradores. Las bandas de música interpretan melodías de corte popular y también clásicas y semi-clásicas, y en una fiesta llegan a reunirse hasta ocho o diez bandas, lo que nos da una idea del desarrollo cultural y la voluntad de convivencia que conservan las comunidades indígenas desde hace muchos años.

Las bandas son el alma de los pueblos y hay tantos compositores indígenas cuyas creaciones se calculan en decenas o cientos, y sus vidas se asemejan a los grandes compositores que hasta hace poco sus obras solo tenían cabida en salas y teatros exclusivos; hoy se globalizan y podemos escucharlas en cualquier momento y lugar a través de las modernas tecnologías.
Hace unos días, este senderista acompañó a la banda de música juvenil municipal de Santiago Zacatepec Mixe a la fiesta del tercer viernes de Cuaresma en honor del Santo Entierro del Señor Jesús, celebrada en san Ildefonso Villa Alta. Como es tradicional en estos encuentros amistosos y fraternales, el presidente municipal Ildefonso Alcántara González, junto con miembros del cabildo, habitantes del pueblo y desde luego la banda, dio la bienvenida a los filarmónicos visitantes y autoridades mixes, la cual fue correspondida por la regidora de Cultura y Deporte de Zacatepec, María Leticia Cruz Hernández, acompañada por el síndico municipal Isidro Cruz Cristóbal.

Los músicos visitantes fueron conducidos por sus similares hacia el templo parroquial donde los recibió el sacerdote Emeterio López Sánchez e instantes después hicieron una visita de cortesía a la autoridad civil en el palacio municipal para manifestarle sus respetos y ofrecerle igualmente sus piezas musicales. Ahí, el síndico municipal Epigmenio Sandoval Pacheco agradeció la visita. Más tarde salió el convite del atrio del templo con tres bandas de música visitantes y las dos locales, la infantil municipal y la de san Ildefonso, anunciando el inicio de la gran fiesta anual; en la noche fue la calenda por las calles principales de esta histórica villa, la cual concluyó alrededor de las tres de la mañana.

Permitirse estar unos días en Villa Alta es maravilloso. Disfrutar la música variada de las bandas zapotecas, mixes y del valle oaxaqueño no es de todos los días. O bien cuando los originarios de esa población radicados en otras partes vuelven al lugar con sus bandas o conjuntos musicales, como La Armonía Xoxeña que dirige Javier Palacios, que se sumaron al entusiasmo con que participaron las de san Lorenzo Cacaotepec, Etla; Tamazulápam del Espíritu Santo Mixe, la de Nueva Imagen de Villa Hidalgo Yalalag y la Tradicional Serrana. El concierto del viernes 22 de marzo fue algo extraordinario y fue conducido por dos maestros de gran trayectoria y experiencia musical, Claudio Juárez Sigüenza y Miguel Pacheco Reyes.

Cuando caminaba yo en las calles de san Ildefonso me remonté a muchísimos años atrás cuando esta población fue fundada, según datos históricos, en 1526 por 30 soldados españoles, 20 guerreros tlaxcaltecas y 15 esclavos mexicas, quienes llegaron a asentarse en la zona y que por su ubicación geográfica fue elevada a la categoría de Villa Alta, la cual siguen conservando con orgullo las mujeres y los hombres.

Esta villa fue determinante para la acción evangelizadora de la Iglesia católica. Ahí se fundó en 1548 un convento dominico desde donde se propagó la nueva religión que había llegado a América, a nuestro país y a tierras oaxaqueñas con tantas historias que siguen aún vivas en la mesa del debate. El primer prelado, don Pedro Guerrero, abrió en 1559 una escuela de doctrina con más de 400 niños a quienes enseñaron a leer y escribir, y desde luego la religión, objetivo principal de la misión y como consecuencia se construyeron templos y se abrieron las llamadas casas de doctrina, cuyas paredes o vestigios se pueden observar todavía en San Francisco Cajonos, la Chinantla, Totontepec villa de Morelos, san Juan Juquila, san Miguel Quetzaltepec y Choápam.

Por eso no es casual que la convivencia entre los pueblos mixes, zapotecos y chinantecos se mantenga fresca y muy fraternal. Lo recordaron los oradores anfitriones y visitantes. En el siglo pasado, desde Villa Alta y Choápam salieron también educadores a las diferentes comunidades indígenas de la zona a enseñar, ya no la religión como antes sino la castilla y las materias que están incluidas en la educación básica.

La convivencia cultural y religiosa se mantiene. Las bandas de música cumplen una función fundamental en esta relación histórica. La de Santiago Zacatepec, dirigida por el maestro Antelmo Romero Sánchez, cubrió la fiesta del tercer viernes de Cuaresma en Villa Alta y la de ésta lo hará esta semana en la comunidad mixe, donde tendrá lugar la festividad del quinto viernes de Cuaresma en honor del Señor Jesús de las Peñas, del miércoles 3 al domingo 7 del mes que inicia. Es un sistema de correspondencia, intercambio o gozona que hace fuertes a los pueblos en sus fiestas.