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Opinión

Editorial

Proyectos fallidos

 

Desde hace un par de semanas, EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, ha emprendido una campaña para destacar varios proyectos que fueron impulsados por administraciones anteriores, pero que luego de invertir en ellos sumas millonarias resultaron un fracaso, al quedarse a medias. Está el caso del llamado Libramiento Norte, cuya construcción requirió de una importante inversión, pero salieron a relucir los movimientos ecologistas encabezados por el maestro Francisco Toledo, y la obra fue suspendida. Hoy, la carretera está parcialmente destruida, llena de monte. Y los grupos que protestaron en su momento tuvieron que guardar silencio ante la venta indiscriminada de terrenos y lotes en esa zona que, se presumía, era reserva ecológica. Aquello que era una vía rápida para llegar de Viguera a Huayapam y evitar los congestionamientos citadinos, simplemente pasó a la historia, enterrando asimismo un dineral. Una suerte similar ha tenido el Libramiento Sur que se construyó con un objetivo semejante. Se lograron construir grandes tramos pero la obra quedó inconclusa. La carpeta asfáltica se ha ido deteriorando sin que autoridad alguna tenga siquiera en mente continuar con dicha obra, para aligerar el peso vehicular por el centro y el Periférico. Seguimos pues anclados en la prehistoria de las vialidades.

Desde el sexenio de Ulises Ruiz y una parte del de Gabino Cué, se habló mucho del proyecto hidráulico “Paso Ancho”. Se trataba de construir una represa en un afluente perteneciente a San Vicente Coatlán, distrito de Ejutla de Crespo. Surgieron problemas entre esta comunidad y la vecina Sola de Vega. Hubo asimismo temas de impacto ambiental, por lo que dicha obra tuvo que ser clausurada una y otra vez. La empresa Tradeco, S.A. de C.V., se declaró en quiebra, una vez que se habían invertido cientos de millones de pesos en estudios, en el plan maestro y demás, de lo que sería el mega-proyecto hidráulico más ambicioso de la historia. Se trataba de aprovechar los escurrimientos, retener el agua con la presa y llevarla hasta la Ciudad de Oaxaca y los Valles Centrales a través de un acueducto de más de 80 kilómetros. Sin importar las erogaciones millonarias que ya se había invertido, dejó de ser una obra prioritaria del gobierno federal y simplemente se canceló. Otra obra fallida como las que mencionamos en el primer párrafo. Y ésta es la historia de proyectos que nunca aterrizaron.

Más atropellos

Es increíble cómo se ha generalizado en Oaxaca la protesta y el chantaje. No estamos afirmando que a quienes lo hacen les haga falta razón. Pero a la sociedad civil, aquella que se afecta con dichas movilizaciones, traducidas en bloqueos carreteros y obstáculos a la libre circulación, le han crispado los ánimos. Una mala acción; un desfogue desafortunado de un funcionario, desató una acción de inestabilidad que amenaza hoy en día, la gobernabilidad y la paz social. El pasado martes el Istmo de Tehuantepec estuvo materialmente secuestrado por más de diez bloqueos carreteros. Por un lado los damnificados por los sismos de septiembre, que han tomado este tipo de acciones para reclamar la poca atención y falta de apoyos que, argumentan, han tenido. Por otro lado fueron los comuneros los que han bloqueado a la altura de Santa Gertrudis Miramar y han ocasionado severos daños al turismo y demás pasajeros que transitan por la carretera Salina Cruz-Huatulco. No faltaron ciudadanos de Santo Domingo Tehuantepec que, por quítame estas pajas, mantienen bloqueado el paso en el llamado “Puente de Fierro”. No podían faltar los organismos de vividores de la limosna oficial que toman la carretera a la altura del Canal 33 para exigir dinero y prebendas.

El irresuelto asunto de los trabajadores de los Servicios de Salud en Oaxaca (SSO), sigue generando serios dolores de cabeza. Pero no sólo al gobierno, sino a la sociedad en su conjunto. El otorgamiento de los servicios básicos se ha deteriorado ante la constante y permanente movilización. Cada día se incrementa la lista de aviadores, quienes como cuotas políticas de funcionarios y ex funcionarios, sigue prevaleciendo, erogando un salario sin trabajar. Sin embargo, nada se ha avanzado para fincarles responsabilidades y darlos de baja. Se dice que ya se hizo la compulsa de la nómina en las oficinas centrales de la Secretaría de Salud en la Ciudad de México, pero por las constantes movilizaciones y bloqueos que se anuncian a diario, tal parece que estamos como al principio. Son impresionantes las irregularidades que se dieron en años en los SSO y la abulia del mismo gobierno para darles solución. La contratación de miles de empleados fuera de norma está hoy sacando a relucir las peores bajezas. El sector salud no sólo ha sido objeto de los peores saqueos sino además, de acciones contra la ley en materia de recursos humanos.