Trabajo infantil sigue cancelando esperanzas
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Trabajo infantil sigue cancelando esperanzas

Más de 168 mil niñas, niños y adolescentes en alguna ocupación están en riesgo en Oaxaca

Trabajo infantil sigue cancelando esperanzas | El Imparcial de Oaxaca

Oaxaca ocupa el puesto número 6 a nivel nacional en cuanto a trabajo infantil, con más de 168 mil niñas, niños y adolescentes en alguna ocupación que les pone en riesgo, afecta su integridad y el ejercicio de derechos como recreación, educación y descanso.

Óscar Castillo, director del programa Campos de Esperanza, consideró que dicha problemática es multicausal, ante lo cual es indispensable la coordinación entre los sectores público, privado y sociedad civil para el desarrollo de acciones que incidan en su reducción.

A través de Campos de Esperanza, iniciativa de cooperación entre México y Estados Unidos, que actualmente se desarrolla en asociación con SiKanda, A.C, se trabaja de manera integral para la incidencia en políticas públicas.

Así como de mejora de la calidad educativa, fortalecimiento de capacidades institucionales y promoción de buenas prácticas en el sector de producción de caña de azúcar.

Lo cual en su conjunto pretende incidir en el mejoramiento de las condiciones de vida de comunidades agrícolas migrantes de los municipios San Miguel Soyaltepec y Acatlán de Pérez Figueroa en la región de la Cuenca.

Por su parte, Bernardo Rodríguez Alamilla, defensor de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), indicó que debido a que miles de niños y niñas oaxaqueños trabajan en el sector agrícola y urbano, es urgente adoptar las medidas que ayuden a atender esta creciente problemática.

Las peores formas de trabajo se encuentran en la parte agrícola donde los infantes están expuestos a todo tipo de riesgos físicos, desde inhalación de pesticidas, largos periodos ante el sol, hasta cortaduras por herramientas filosas.

El trabajo agrícola acarrea peligros, en muchas ocasiones recolectan frutos y hortalizas empapados en pesticidas o peor aún, son ellos quienes se encargan de fumigar.

Trabajan en ambientes fríos y húmedos que los hacen padecer de tos y pulmonía y sus jornadas suelen durar más de ocho horas, imposibilitándoles el ingreso y la asistencia a la escuela.

Cada año, se calcula, salen de las regiones rurales de la Mixteca, Valles Centrales, Sierra Sur y Costa principalmente a trabajar hacia el corredor agrícola del Pacífico Norte en el interior del país, más de dos mil personas.

Algunos han establecido su residencia temporal o permanente en los estados de Sinaloa, Baja California, Sonora y Nayarit. Ahí se dedican a la pizca de uva, tomate, espárrago, lechuga verde y arándano.

Sin embargo, los niños, niñas y adolescentes también están inmersos en este complejo flujo migratorio, por causas que tienen que ver con la reunificación familiar y contribución al gasto de la casa, situaciones que van asociadas con la pobreza en la que viven.

 

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