Hijo de Pablo Escobar comparte su historia con voluntarios de Oaxaca
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Hijo de Pablo Escobar comparte su historia con voluntarios de Oaxaca

En entrevista, previa a su participación en el encuentro con voluntarios del CRIT Teletón a quienes platicó su historia de vida, añade también que no se ha invertido lo suficiente en áreas de prevención y recuperación de valores.

Hijo de Pablo Escobar comparte su historia con voluntarios de Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Juan Sebastián Marroquín Santos, (antes llamado Juan Pablo Escobar) hijo del líder y fundador del Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, opina que se ha subvaluado la percepción y el efecto de la educación en nuestra sociedad y como factor para prevenir la violencia.

En entrevista, previa a su participación en el encuentro con voluntarios del CRIT Teletón a quienes platicó su historia de vida, añade también que no se ha invertido lo suficiente en áreas de prevención y recuperación de valores.

Por el contrario, lamenta que los recursos se inviertan en la guerra, en cómo combatir y cómo hacer más profesionales a las fuerzas armadas y de policías, para combatir a los delincuentes con mayor violencia.

“Son tareas que se pueden hacer en paralelo, sin dejar a un lado a la educación como la verdadera solución para los problemas de violencia en Latinoamérica (México), porque si no estamos bien preparados con valores, respeto por los derechos humanos y leyes que garanticen la paz, no hay avances.

“Porque las personas de escasos recursos deben tener acceso a educación superior, porque si no les brindamos las oportunidades que merecen, cómo podemos exigirles como sociedad, que se comporten de una u otra manera, si los segregamos, excluyendo y marginando, de ese lugar no vamos a lograr una paz, expone, quien lleva más de dos décadas exiliado en Argentina.

Pero también habla sobre las políticas antidrogas prohibicionistas de los gobiernos; “llevamos 100 años practicando esas mismas prácticas, con resultados que han dejado el empoderamiento de organizaciones criminales y que más allá de los anuncios de los gobiernos, la realidad del negocio (de la droga) no cambia.

“Es momento de que se den la oportunidad para reflexionar, sí las prácticas prohibicionistas les han garantizado la paz o no a los ciudadanos, explica el autor de dos libros sobre la vida de su padre. “Pablo Escobar, mi padre”, editorial Península y “Lo que mi padre nunca me contó”.

Marroquín Santos sostiene que así como otros países han logrado traer paz a través de esas políticas (legalización de las drogas), se puede traer tranquilidad a los ciudadanos (de México).

Absolutamente es posible salir de ambientes prósperos de la violencia, jamás nos hemos dejado persuadir y aunque tengamos los peores ejemplos en casa, es perfectamente factible caminar por fuera (de la violencia), sostiene quien se ha negado a ser la versión 2.0 de Pablo Escobar.

Del Miedo a la Acción: historia de Juan Pablo Escobar y Mónica Lehder

Ya durante la charla con los jóvenes voluntarios del CRIT Teletón, dialoga su experiencia de vida y lo que ha vivido desde el exilio de Colombia y que lo obligó a cambiar de identidad por la de Juan Sebastián Marroquín Santos.

Explica que gracias a los procesos de reconciliación y de paz, se pudieron acercar y ahora comparten sus experiencias en diversos foros de muchos países y contribuir a generar una mejor sociedad.

Para Mónica Lehder (hija del capo Colombiano Carlos Lehder), el contar sus historias personales sirve como una herramienta de aprendizaje positivo para personas que no saben cómo salir de entornos violentos.

“Definitivamente toda la sociedad debe involucrarse y participar con fuerza para ver el lado positivo de las cosas, debido a que en ocasiones la indiferencia nos mata y eso nos tiene mal como ciudadanía”, dice.

Y nosotros (Mónica y Juan Sebastián) poder mostrar el poder del perdón y la reconciliación y de cómo se puede motivar a más gente, para cambiar actitudes y no dejarse arrastrar por las historias de nuestros padres, detalla.

“A nosotros no nos arrastran ni los odios, ni la violencia y es un mensaje para una sociedad que todavía no se ha ejercitado mucho en el tema del perdón, del respeto por la vida y los derechos humanos”, apunta.

“Creo que a lo largo de nuestras conferencias, nuestro mensaje ha calado para bien, dejando atrás el camino de la ilicitud que hace muchas promesas pero que al final destruye tu vida y la de tu familia”, cierra.

 

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