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Pescados de criadero, una alternativa para los pescadores de San Francisco Yosocuta

Cada pescado tiene un peso promedio de 900 gramos y estima que para esta Semana Santa pesarán un kilogramo

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Le dijeron que estaba loco por querer implementar un proyecto en la cima de una colina habiendo una presa a unos metros, pero quería realizar su sueño de tener un criadero de pescados y muchos árboles frutales.

Es don Raymundo Matusalén Camacho Cruz, originario de San Francisco Yosocuta, agencia perteneciente a Huajuapan de León, que actualmente tiene 58 años de edad.

La gente que lo visita en su comunidad va al lugar donde cría los peces, ve cómo los pescan, para tenerlos minutos después en su plato, preparados como lo prefieran.

Actualmente, cada pescado tiene un peso promedio de 900 gramos y estima que para esta Semana Santa, temporada para la que se está preparando muy entusiasmado, serán de un kilogramo.

Hace muchos años, no recuerda cuántos, visualizó que en la parte alta podía tener un criadero de peces y sembrar árboles frutales en donde va descendiendo para que, con el agua generada, se regaran por gravedad.

CONCRETANDO SUEÑOS

Esa idea, la pudo concretar en un terreno que le dejó su papá y gracias al apoyo del gobierno federal (en cuyos programas no confiaba), con una inversión de 210 mil pesos de los cuales, él como beneficiario puso 80 mil.

En el terreno de uno de sus hermanos, que también está sembrando árboles frutales, hicieron un pozo que prácticamente tiene agua todo el año.
En esta temporada de estiaje, aunque sea poca agua pero tiene, y es la que bombean para la producción de los peces de cuyo cuidado se hace cargo su hijo.

Las complicaciones que ha tenido en la zona es que los 50 árboles que tiene sembrados (limones y aguacates), no pueden crecer porque hay chivos en el lugar que los ha afectado, pero confía en que posteriormente tenga la oportunidad de cercar para que ya no pasen por ahí.

“Siempre tuve el sueño de ofrecerle a la gente algo diferente y por eso hace mucho tiempo lo intenté con la cooperativa, pero ahora lo hice de manera particular en el mes de mayo del 2018, entonces ahorita es la primera vez que tengo una cosecha”, apuntó.

Don Ray, como le dicen sus amigos, se ha dedicado la mayor parte de su vida a las ventas que lo llevaron a Tabasco, Veracruz, Hidalgo y la capital del estado, las que dejó hace como 15 años y, cuidando las jaulas de la cooperativa que existe en su comunidad, vio el tamaño que pueden lograr los pescados con un cuidado correcto.

Así, al iniciar compró 3 mil albines pequeñitos, ahora, quienes asisten su restaurante familiar llamado La Palapa, ubicado a orilla de la presa de Yosocuta desde hace cuatro años, ya pueden disfrutar de los peces que cría.

La especialidad del negocio, que tiene más afluencia de gente de varios municipios de la región y de la entidad, los domingos y en periodos vacacionales, es el caldo verde de pescado, que se prepara al momento, y los pescados empapelados, fritos, al mojo de ajo, que cocina su esposa Sofía González.

IMAGEN AFECTADA

Los pescadores de Yosocuta han tenido temporadas difíciles. Esto se debe a que, en la presa Lázaro Cárdenas, que se encuentra en dicha agencia, convergen los ríos que recorren varias comunidades, entre ellas Huajuapan de León.

Las aguas son tratadas y se regresan para abastecer a aproximadamente el 60 por ciento de la población huajuapense.

Pero la contaminación de algunos mantos freáticos y complicaciones en los sistemas de tratamiento, ha provocado problemas por la presencia de algas en el agua.

Dichos conflictos se han solucionado con la atención del gobierno municipal y especialistas en la materia, entre ellos, de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM).

Sin embargo, “hay gente que ha pensado que Yosocuta es un depósito de aguas negras, los que estamos aquí, sabemos que eso es mentira. Yo tengo documentos que señalan que la presa en efecto, no es una cuestión de pureza al 100 por ciento, pero revelan que el agua no está mal, los estudios los han hecho especialistas y nosotros hemos sido cuidadosos en estar al pendiente”, dijo.

Esta mala fama, ha provocado que hace alrededor de siete años, los pescadores de Yosocuta tuvieran una baja en sus ventas durante seis meses aproximadamente, y es también por esa razón, que algunos empiezan a optar por los pescados de invernadero.