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Cumplen con “fieles difuntos” en Oaxaca

Saturan accesos a los panteones General y San Miguel; adornan tumbas de sus seres queridos con cempasúchitl, cresta de gallo y rosas.

Cumplen con “fieles difuntos” en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Cientos de familias cumplieron ayer con sus “fieles difuntos” y acompañarlos en su última morada, pues desde temprana hora los panteones General, San Miguel y Jardín lucieron con alta afluencia de visitantes.

Únicamente en el cementerio San Miguel, afectado por los sismos del año pasado, hubo algunos reclamos por parte de los visitantes, dado que se restringió el acceso y se limitó la hora de visita hasta las 18:00 horas.

No obstante a lo largo del día, hombres, mujeres y niños compartieron alimentos, vistieron con flores de cempasúchitl, cresta de gallo y rosas los floreros colocados a los pies o en los costados de las tumbas.

La música fue otro de los elementos que ayer se observó en los camposantos de la capital, pues dado lo difícil de la economía en esta ocasión no se contrataron músicos, sino las familias llevaron sus aparatos de sonido.

De acuerdo con las tradiciones, en México y en Oaxaca se cree que las almas de los niños muertos vienen de visita el 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, y las almas de los adultos el día 2, de “los fieles difuntos”.

En el Panteón Jardín, el culto a los fieles difuntos se acompañó de una verbena a las afueras del cementerio en donde se ofreció comida regional, bebidas refrescantes, juegos mecánicos y el comercio informal que expendió mercancía de la temporada.

Mientras que en el panteón General y San Miguel el cierre de algunos accesos desencadenó en la saturación de las entradas, debido a que al mediodía el tumulto se concentraba en sus inmediaciones.

Sumado a las largas filas para conseguir una cubeta chica de agua, debido a que no en todas las estaciones había el vital líquido para poner en los floreros o bien asear las tumbas de los familiares que murieron.

Un poco de historia
“La celebración de los muertos forma parte de las tradiciones mexicanas que tienen un origen muy lejano, la cual, por una parte tiene una idea de la muerte que proviene de la visión española, y por otra la prehispánica”, expuso Gustavo López, catedrático universitario.

Relató que primero “existía cierta correspondencia de los días de celebración de la muerte de los pueblos indígenas que coincidía con el levantamiento de las cosechas y la que tenían los conquistadores”, además de compartir la visión católica de que existe una vida más allá de la muerte.

“Los antiguos habitantes enterraban a sus muertos en posición fetal con la idea de que regresaban al seno de la madre, tenían una visión de la muerte como un fenómeno natural que no era definitivo y daba lugar a una siguiente etapa, donde los muertos seguían presentes y regresaban a visitar a los vivos, esta es una visión que sigue vigente”, agregó.

La tradicional ofrenda, dijo, también es producto de la mezcla de ambas culturas, “forma parte de la tradición del culto a los muertos en la región española, pero se matiza con la visión prehispánica”.

Las tradicionales calaveritas de chocolate y de azúcar que se venden en los mercados de México, también tienen su razón de ser en las culturas prehispánicas de quienes conservaban los cráneos como trofeos y para mostrarlos en los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró en 2003 a la festividad indígena del Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad debido a su riqueza cultural.

La proclamación de la Unesco, además de premiar y reconocer la importancia de esta fecha, pretende salvaguardarla como una tradición que debe revitalizarse y permanecer dentro del inventario mundial de ese patrimonio.

Así también, la celebración del Día de Muertos ha trascendido más allá de las fiestas populares, abarca áreas del arte como la pintura y la literatura, pues hay creaciones artísticas que músicos, pintores y poetas mexicanos han generado en los últimos siglos.

Sin embargo, la Unesco alertó que el Día de Muertos se ve amenazado por otras celebraciones modernas como el “Halloween”, fiesta tradicional anglosajona presente en México.

“Es un fenómeno de tiempos modernos y corresponde al encuentro de culturas diferentes, pero hay que reconocer una tradición que ha sido nuestra y otra que nos está llegando de otras regiones y que la gente las comienza a vivir”, dijo el mentor.

 

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