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Mejoran cultivos de zapalote chico

Rechazan cultivos transgénicos en Juchitán y realizan una demostración gastronómica con el grano obtenido

Mejoran cultivos de zapalote chico | El Imparcial de Oaxaca

Con una demostración gastronómica de alimentos elaborados con base en maíz zapalote chico como tamales, atole y elotes cocidos campesinos zapotecas que forman parte de la organización social Xhuba Binni, a través de la producción de semilla de maíz zapalote chico, desechan la entrada de todo tipo de cultivos transgénicos.

En el Rancho San Antonio, propiedad de Rosario del Carmen Carrasco Sánchez y su padre Pedro Carrasco de la Cruz, los agricultores manifestaron que “Sin maíz, no hay país” por lo que por tercera ocasión dan muestra de que la siembra de este grano garantiza la vida alimentaria de las comunidades.

Rosario es una joven campesina, es ingeniera y presidenta de la agrupación Xhuba Binni, en la cual por tercer ciclo agrícola llevan cultivando 20 hectáreas de maíz zapalote chico mejorado.

El impulsor de esta iniciativa es el profesor Tomás Chiñas Santiago, gestor social y presidente de la organización social Tona Taati’, quien junto con los campesinos obtuvieron recursos financiados por el Programa para el Mejoramiento de la Producción y la Productividad Indígena de la CDI, a través del CCDI de Santiago Laollaga y cuenta con la asesoría técnica de José Manuel Cabrera Toledo, investigador del Instituto Tecnológico de Comitancillo.

A esta demostración acudieron autoridades de la delegación nacional de Sagarpa a cargo de Lino Velásquez, de la Sedapa y también de la Conanp y de la CDI, quienes felicitaron a los campesinos por esta importante iniciativa de recuperar la tradición milenaria de la siembra del maíz.

El investigador zapoteca, José Manuel Cabrera Toledo quien también asesora a esta agrupación compartió que el objetivo primordial de sembrar maíz zapalote chico es preservarlo y seguir difundiendo su uso porque es el Rey del Istmo.

Agregó que a pesar de que el cambio climático y la sequía se han apoderado de los cultivos, con técnicas y apoyo de
especialistas se puede seguir privilegiando el campo.

“De este cultivo es de donde obtuvimos la muestra gastronómica a pesar de que le faltó un riego, la siembra dio buena cosecha y el maíz está fortalecido, sus semillas son blancas y están listas para ser distribuidas en el mercado, estamos contentos”, señaló el investigador.

Dijo que el maíz zapalote tiene más de cuatro variedades, sin embargo el “chico” que se siembra en esta zona de Oaxaca es una de las más resistentes en cuanto a la sequía y también los fuertes vientos que azota este lugar.

“Este maíz se sembró en diciembre y después de 70 días estamos disfrutándolo, lo que deseamos es motivar a más campesinos, a que la tierra se trabaje y no se abandone, sabemos que la erosión genética y también la contaminación están a la orden del día pero no nos podemos detener, por lo pronto, tenemos maíz para mucho rato”, aseguró.

Tomás Chiñas Santiago, impulsor del proyecto, señaló que este proceso de adaptación no ha sido fácil, pero está funcionando, ya que a pesar de los fuertes vientos y la lluvia escasa la semilla que se obtiene es resistente y se alcanza a producir en promedio 2.5 toneladas por hectárea de granos de muy buena calidad, cuando en otras circunstancias y bajo condiciones del tiempo, el rendimiento promedio no llega a una tonelada por hectárea.

“En función de la soberanía alimentaria, decidimos rescatar esta variedad de maíz porque sin él no hay vida, es un alimento que consumían desde nuestros antepasados; nuestro origen se deriva de esta semilla, forma parte de la cultura zapoteca.

El proyecto consta de tres etapas, la primera se realizó en el 2015, en donde se sembraron diez hectáreas y los campesinos que decidieron entrarle al proyecto pudieron conocer nuevas técnicas agronómicas, sin perder la esencia de la siembra tradicional a través del arado tradicional y la yunta”, argumentó.

Exhortó a las autoridades como Sagarpa y Sedapa a no seguir con su política discriminatoria, al contrario pidió la aplicación de políticas públicas en favor del sector agrícola y también apoyar a los campesinos en esta etapa de sequía extrema que viven los cultivos y las parcelas de los ganados.

En el Istmo de Tehuantepec, la práctica de la agricultura industrial no ha funcionado y ellos lo saben. El gobierno mexicano desde hace más de 40 años comenzó a apostarle al arroz, al no ver resultado impulsó la producción de la caña de azúcar, que también fracasó; y ahora el sorgo que va en esa misma dirección. Sin embargo, aunque haya sido históricamente marginado por las políticas públicas, el maíz se resiste a morir.