Daño irreparable en el Istmo por fuga en la refinería
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Daño irreparable en el Istmo por fuga en la refinería

Pese al gran impacto ambiental que generan los derrames y fugas de las plantas y buques petroleros, poco ha hecho Pemex por resarcir el daño y el riesgo para los seres vivos que habitan en la periferia es inminente

Daño irreparable en el Istmo por fuga en la refinería | El Imparcial de Oaxaca

La falta de tecnología, las fugas y el robo de combustible, han provocado la caída de la industria petrolera en México hasta en 60 por ciento, en los últimos 10 años, señalan especialistas en temas energéticos.

La crisis que se vive en el sector se suma a los múltiples accidentes que se han registrado en las diferentes refinerías, eventos que dañan severamente el medio ambiente y representan grandes pérdidas económicas para Petróleos Mexicanos (Pemex).

Greenpeace México señala que los daños ambientales que ocasionan las fugas, derrames y explosiones en cualquier instalación de la paraestatal son incalculables, además del alto costo económico que representa realizar la limpieza de las zonas afectadas.

Para realizar la limpieza de los derrames se emplean sustancias como los dispersantes, una mezcla de compuestos químicos con propiedades tenso activas, las cuales ayudan al proceso de dispersión natural, facilitando la disolución del hidrocarburo en la columna de agua antes de que se emulsione y/o amenace sitios sensibles.

La aplicación de dichas sustancias está prevista en el Plan Nacional de Contingencia para Combatir y Controlar Derrames de Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas en el Mar. No obstante, su uso debe ser regulado con objeto de que sea, efectivamente, la opción más adecuada en función del hidrocarburo derramado para usar los equipos y las sustancias adecuadas.

Daño ecológico

La contaminación por petróleo crudo o refinado (diésel, gasolina, kerosén) es generada, accidental o deliberadamente, desde diferentes fuentes: de los accidentes de buque-tanques y de las fugas en los equipos de perforación. Otro brote se localiza en tierra, donde el combustible es arrojado al suelo en las regiones donde es extraído, ciudades y zonas industriales, y luego es arrastrado por la lluvia hasta los océanos.

Algunos de los derrames más grandes ocurridos en el mundo han tenido devastadores impactos ambientales y económicos: en 1979, la plataforma Ixtoc I derramó 3.3 millones de barriles en las costas de Campeche; en 2010, la plataforma Deepwater Horizon derramó 4.9 millones de barriles y acabó hundida en abril del 2010 después de una explosión, causó 17 mil 200 millones de dólares en daños a los recursos naturales de la zona.

El estudio encargado por NOAA (Administración Nacional Atmosférica y Oceánica), una agencia científica de Estados Unidos, y realizado por 20 investigadores durante seis año da como resultado la primera evaluación financiera del impacto de ese derrame de 134 millones de galones de petróleo (unos 507 millones de litros), que es el vertido más grande de la historia de Estados Unidos y mató a 11 trabajadores.

Irreparable el daño en Salina Cruz

Entre los accidentes más recientes destaca lo ocurrido en Salina Cruz Oaxaca, donde 500 mil litros de petróleo crudo se incendiaron en el patio de almacenamiento de la refinería Antonio Dovali Jaime, provocando varios trabajadores heridos, un fallecido y severos daños al medio ambiente que alcanzaron a más de 50 municipios ubicados en la región del Istmo de Tehuantepec.

A más de un mes de estos hechos y a pesar de los llamados frecuentes de los diputados de la 63 Legislatura y diferentes sectores de la sociedad civil, Petróleos Mexicanos (Pemex) no ha presentado los estudios sobre la causa del incidente y mucho menos la evaluación de los daños provocados al medio ambiente.

Debido a la omisión de la paraestatal, legisladores locales de las diferentes fracciones parlamentarias solicitaron la intervención de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a fin de llevar a cabo recorridos de supervisión y evaluación de daños en el municipio de Salina Cruz y comunidades circunvecinas para verificar, y en su caso, atender las afectaciones que hubieran podido ocurrir en la flora y fauna regional.

Señalaron que las nubes tóxicas que alcanzaron varios metros de altura pudieron haber contaminado grandes dimensiones entre los días 14, 15 y 16 de junio, incluso los campesinos de la región temen que sus cultivos y pozos pudieran estar contaminados.

Décadas de contaminación

El estudio de Greenpeace México señala que los percances relacionados con Pemex ocupan el primer lugar en los registros de emergencias ambientales, por su magnitud, repetición y efectos en el medio ambiente y las personas.

Los detrimentos generados por el crudo tienen efectos nocivos durante décadas. Un año después del derrame del Prestige, en España, en 2002, la degradación del hidrocarburo fue muy baja, propiciando la contaminación de las costas. Después de 10 años de la tragedia del Exxon Valdez, se demostró que los peces y mejillones que se distribuían cerca del lugar donde ocurrió el derrame todavía estaban expuestos a hidrocarburos residuales en el ambiente.

Otro estudio realizado 17 años después, detectó contaminación residual proveniente del mismo incidente.

La investigación reciente, Environ mental Toxicology & Chemistry: Exxon Valdez spill still affecting, elaborado por Environmental Toxicology and Chemistry y dado a conocer días antes del derrame de British Petroleum en el Golfo de México, reportó que en 2010, la vida silvestre de Alaska seguía ingiriendo petróleo del Exxon Valdez.

Veneno para el hombre

El documento revela que debido a los daños ambientales, la salud humana también es vulnerable a los componentes del petróleo crudo ya que contiene una compleja mezcla de químicos como: hidrocarburos parafénicos, cicloparafénicos, nafténicos y aromáticos y partículas de otros elementos, incluyendo varios metales.

“Los hidrocarburos del petróleo de mayor interés toxicológico son los compuestos volátiles orgánicos (principalmente benceno, tolueno y xileno) y los hidrocarburos aromáticos polinucleares (HAP)”.

Greenpace advierte que ante una exposición aguda al crudo como lo ocurrido en Salina Cruz, Oaxaca, los humanos pueden presentar síntomas transitorios y de corta duración, a menos que las concentraciones de los compuestos sean altas.

El petróleo o sus componentes entran en contacto con el cuerpo a través de tres rutas: absorción por la piel, ingestión de comida y bebida, y por la respiración. “Las personas pueden presentar irritación de la piel o de ojos, náusea, vértigo, dolores de cabeza o mareos”. La inhalación de aceites minerales podría causar una neumonía lipoidea e incluso la muerte.

Las personas expuestas por absorción de la piel, respiración o ingestión de bebidas y alimentos contaminados, pueden sufrir irritación de la piel y los ojos, náusea, vértigo, dolores de cabeza y mareos. La exposición prolongada durante los derrames petroleros está asociada con casos de neumonía lipoidea, muerte por envenenamiento, leucemia y otros tipos de cáncer.

Si bien la población cercana a los campos de explotación petrolera es la más expuesta a los estragos de la contaminación, varias investigaciones han corroborado que los componentes más pesados del crudo tienden a depositarse en sedimentos rocosos, desde donde pueden contaminar las fuentes de agua o ser consumidos por organismos factibles de entrar en la cadena alimenticia del hombre.