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La fotografía, un pretexto para conocer la vida

Graciela Iturbide, homenajeada de la FILO, dice que la mirada está en la mente y el corazón; con 50 años de trayectoria,  desconoce el  destino de su archivo

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Oaxaca de Juárez, Oaxaca

A Oaxaca, la artista Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942) la considera como su segundo hogar. Y es que en esta entidad es donde más tiempo ha trabajado, ya sea capturando la vida de las mujeres en Juchitán (que recoge en un libro publicado en 1989), la vida en la capital del estado o las costumbres de la Mixteca. En esta región logra imágenes sobre la matanza de cabras pastoreñas en Santa María Xochixtlapilco.

“Invitada muchas veces por Toledo”, dice la fotógrafa sobre esas experiencias en el estado.

La ganadora en 2008 del Premio Nacional de Ciencias y Artes es una de las homenajeadas de la edición 37 de la Feria Internacional del libro de Oaxaca (FILO), reconocimiento que comprende algunas actividades en torno a su vida y obra: una retrospectiva con 217 fotografías, una plática entre ella y la escritora Elena Poniatowska (también homenajeada), así como una reflexión sobre su mirada hacia el Istmo de Tehuantepec.

Con 75 años de edad y 50 dedicados a la fotografía, Graciela dice que su profesión ha sido un pretexto para conocer la vida y la cultura de otros lugares, especialmente de su país. Y ejemplo de ello es Juchitán de Zaragoza, uno los primeros fotografiados y donde pudo ir con los señores grandes para conocer las historias y leyendas de la comunidad, además de leer una de las revistas fundadas por el artista Francisco Toledo en aquellos años.

“Me llevaron a la fiesta del lagarto… para mí fue un enriquecimiento total”, recuerda quien en 1979 iba a la biblioteca abierta por Toledo, en donde conseguía varios libros para admirar y se sorprendía porque en una biblioteca pública había volúmenes no sólo de pintura o literatura, también ejemplares sobre la vida y cultura de varios países.

En ese lugar también conoció a Zobeida, una vendedora que vio en el mercado y a la que pidió detener la marcha para tomarle una fotografía. El resultado es una imagen como Nuestra señora de las iguanas.

Graciela se considera una amante de la fotografía análoga, a la que percibe como un ritual. No obstante, respeta las técnicas y medios usados para este arte, pues la mirada del fotógrafo —subraya— está en la mente y en el corazón.

JUCHITÁN YA NO ES EL MISMO

En Juchitán, cuando fue a fotografiar (de 1979 a 1988), Graciela vivió en casas de las mujeres a las que retrató, por lo que ahora siente un pesar grande, al ver las condiciones de vida de la comunidad afectada por los sismos del 7 y 19 de septiembre.

“Juchitán ya no es Juchitán, por todo el problema del Istmo”.

El pasado 7 de septiembre, la comunidad resultó seriamente afectada por el sismo ocurrido esa noche, a las 23:49 horas. Varias comunidades de la región también sufrieron, pero el número de daños fue mayor en esta comunidad zapoteca, y que ahora intenta levantarse.

“Ustedes saben que las mujeres de Juchitán son muy fuertes; yo no he ido a Juchitán porque estoy operada de la rodilla, pero estoy segura de que estas mujeres, con la fortaleza que tienen, van a hacer que Juchitán sea como era antes; son mujeres que están fuertes en sus costumbres, lo que sí recomiendo es que ayudemos a que Juchitán se reconstruya”.

Pese a ello, y aunque todavía no pueda viajar a Juchitán, Graciela está segura de la fortaleza de las mujeres.

¿DÓNDE DEJARÁ SU ARCHIVO?

Para Graciela, hay dos personas que le han ayudado mucho: una de ellas es el artista Francisco Toledo y la otra el fallecido fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, cuyo nombre lleva una de las instituciones fundadas por Toledo en Oaxaca.

Recientemente, el archivo de negativos y documentos de Álvarez Bravo quedó inscrito en el Registro Internacional de Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

“Qué maravilla que la UNESCO le dé un reconocimiento porque es muy difícil en México tener archivos de fotógrafos”, pues se carece de un lugar con condiciones para resguardar estos materiales.

Iturbide dice que aún desconoce dónde dejará su archivo, aunque le gustaría que se quedara en su país, pero si hay un lugar en el extranjero donde dejarlo, lo hará.

De lo que sí está segura, dice, es que a sus hijos no se los dejará, pues no quiere dejarles problemas.

LA RETROSPECTIVA

Este domingo, se inauguró la exposición Retrospectiva, en el Centro de las Artes de San Agustín; se trata de 217 imágenes tomadas a lo largo de 50 años de trayectoria de la artista. La muestra fue curada por Patricia Álvarez y se considera la primera gran retrospectiva de Graciela Iturbide, pues —como explica la autora— ha habido varias, pero ninguna tan grande como la actual.

Ésta es la primera vez que se reúnen varias de las series de la fotógrafa, por lo que se considera en forma la primera retrospectiva de la artista.

Además de imágenes capturadas en Oaxaca, la retrospectiva incluye escenas de otros lugares del mundo visitados por Iturbide, entre ellos India, Italia, París y Estados Unidos.

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