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Arte y Cultura

África “hace noche” con la muerte y Oaxaca

Con un mural en movimiento, autoría de William Kentridge, inicia el programa de arte contemporáneo que vincula a estas dos regiones del sur


El sur de México y el del continente africano están vinculados por un pasado de tráfico de esclavos. Pero la muerte, la memoria, la conexión con los ancestros y los retos propios hacen coincidir a ambas partes del mundo. Ahora, las dos dialogan a partir del arte contemporáneo, en el programa Hacer noche (Crossing night), que se realiza del 4 al 11 de noviembre en Oaxaca.

El artista William Kentridge (Johannesburgo, 1955) abre la serie de cinco exposiciones, conferencia, residencias, entre otras actividades, que contempla Hacer noche. La propuesta coordinada por Francisco Berzunza, y en que colaboran Anthea Buys, Ery Camara, Josh Ginsburg, Paloma Porraz y Darío Yazbek Bernal, pretende mantener el deseo de memoria expresado en el arte contemporáneo de Sudáfrica.

Esa resistencia al olvido se manifiesta en las muestras que albergarán las sedes del programa: el Centro de las Artes de San Agustín, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el Centro Cultural Santo Domingo, el Centro Cultural San Pablo y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

“En el arte contemporáneo en Sudáfrica existe un hilo conductor, el deseo de hacer memoria, de resistirse al olvido, por todas las luchas que han encabezado, por ejemplo contra el apartheid, por la búsqueda de la educación gratuita y la repartición de la tierra”, expone Berzunza sobre las muestras que reunirán el trabajo de artistas como William Kentridge, Tiago Borges, Steven Cohen, Marlene Dumas, Dumile Feni, Kendell Geers, Jared Ginsburg, David Goldblatt, Georgina Gratrix, Haroon Gunn Salie, Dan Halter, Nicholas Hlobo, Jackson Hlungwani, Pieter Hugo, David Koloane, Jo Ractliffe, Penny Siopis, James Webb y Portia Zvavahera.

More Sweetly Play the Dance es la exposición con que inicia la presencia de Sudáfrica en Oaxaca. La instalación de William Kentridge, que puede ser calificada como un mural en movimiento, abre hoy en la galería Planta Alta del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), Etla. La obra se proyecta a partir de las 13 horas, en un panel de casi 50 metros de largo por 3 de altura.

Además de Kentridge, otros artistas que figuran en este programa son: Moshekwa Langa, Kemang Wa Lehulere, Ernest Mancoba, Sabelo Mlangeni, Santu Mofokeng, Samson Mudzunga, Zanele Muholi, Simphiwe Ndzube, Antonio Ole, Athi Patra-Ruga, Robin Rhode, Cinga Samson, Mmakgabo Helen Sebidi y Johannes Segogela. De ellos, las exposiciones colectivas abren el 10 de noviembre.

PROCESIÓN, MEMORIA Y RESISTENCIA

Esta es la primera vez que More Sweetly Play the Dance se presenta en Latinoamérica, luego de exponerse en 15 ocasiones en diversas partes del mundo. En ella, añade Berzunza, se retoma el concepto medieval de danza macabra, a partir de representaciones religiosas que recuerdan la inevitabilidad de la muerte y su alcance universal.

Con figuras que parecen ser veteranos de guerra, mineros o esclavos, así como personajes que cargan cadáveres envueltos en túnicas o retratos desdibujados, More Sweetly Play the Dance representa parte del trabajo de uno de los artistas más importantes de Sudáfrica, quien desde 1997 ha cobrado fama por su participación en la Bienal de Johannesburgo, en la Bienal de La Habana y en Documenta X.

En esta pieza, Kentridge recurre al video para llevar sus dibujos a otra exploración y desde ahí compartir su visión sobre la actualidad de Sudáfrica, pero que a la vez, y mediante la procesión, conecta con “las primeras elecciones democráticas en 1994” o “el festival de Ciudad del Cabo donde las bandas de viento figuran de forma prominente”.

Al ser la muerte y la memoria algunos de los conceptos con que Hacer noche vincula a México con Sudáfrica, la propuesta de Kentridge remite a la gráfica de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, de las que se tiene a figuras como José Guadalupe Posada. Asimismo, detalla Berzunza, esta obra alude al muralismo mexicano.

“Cuando Kentridge pensó en esta instalación, pensó en los murales que están en la Ciudad de México, como artista reflexionó en torno a lo que hicieron los grandes muralistas y More Sweetly Play the Dance es un mural en movimiento”.