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Arte y Cultura

Marta Turok: no por natural es sustentable

La antropóloga propone atender los problemas que derivan de la relación artesanos-medio ambiente

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Detrás de un objeto artesanal convergen varios valores: uno de tipo ambiental (por los insumos que se usan o el impacto en el entorno derivado de su producción), otro que tiene que ver con lo social (por las horas de trabajo invertidas), uno más relativo al cultural (por la iconografía o forma que lo distingue) y uno de tipo económico (porque se trata de algo hecho para venderse).

Para la antropóloga mexicana Marta Turok Wallace, quien reconoce estos aspectos, es pertinente identificar y atender los problemas que derivan de la relación artesanos-medio ambiente. Esto a fin de que se generen prácticas sustentables en las que participen artesanos, organismos públicos y privados, así como gobiernos y otros sectores en que ha devenido la cadena de producción artesanal.

El pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente y en torno a esa fecha la especialista en textiles tradicionales indígenas pone sobre la mesa varios temas pendientes entre la relación artesanos-medio ambiente.

Pero primero sitúa la problemática en dos ramas: una que es artesanado y recursos naturales y otra que es artesanado-tecnología-salud.

“En un mundo ideal lo que quisiéramos es que se pudieran desarrollar prácticas sustentables de todo lo que hacemos en el mundo artesanal, vinculado a su transformación”, explica la especialista en artesanías que recientemente participó en el libro ¡Es la reforma cultural, Presidente!
Ante este ideal, quien hace varios años estuvo al frente de la Dirección General de Culturas Populares y como subdirectora de programas sociales en el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) remarca las implicaciones de lo natural o artesanal que emergen en el mercado.

“No por natural es sustentable”, enfatiza Turok, quien ve dos áreas de los retos de la sustentabilidad: el manejo de recursos naturales o materias primas y el potencial impacto ecológico.

En la primera es donde inscribe la sobreexplotación de insumos que da pie a la escasez de los mismos, de la investigación para conocer los ciclos de reproducción y aprovechamiento de los recursos, entre otros temas. En la segunda área, plantea que los daños e impacto al ambiente pueden derivar del uso de sustancias tóxicas en el procesamiento de ciertos productos y objetos, que a su vez tienen un impacto en la salud de los artesanos.

LA ESCASEZ COMO RELATIVA

En las últimas décadas, Turok ha identificado cómo la sobreexplotación de los recursos para la elaboración de artesanías ha dado lugar a la escasez de los mismos. Y esto, refiere, también está ligado a la falta de investigaciones para conocer los ciclos de reproducción de insumos, entre ellos las flores silvestres y las maderas. Sin embargo, explica que esto también está relacionado con la pérdida de saberes de las comunidades.

“Hay una ruptura del equilibrio por una mayor demanda, una sobreexplotación, una pérdida del vínculo entre artesanos con la materia prima y surgen eslabones de intermediación entre recolectores y productores de materia prima. Es un asunto delicado, una realidad”, subraya.

Como ejemplo, la antropóloga pone a las maderas, de las cuales faltan estudios sobre sus ciclos de crecimiento y reproducción, y que ha llevado a que varias especies estén protegidas.

“Lo que estamos encontrando son más y más especies protegidas por la Norma Oficial Mexicana (NOM) y no un proceso de decir: vamos a tratar de que llegue a la norma, vamos a hacer la investigación, vamos a buscar los planes de manejo”.

Y eso ha pasado con pueblos de Colima, donde la especialista ha notado propuestas para enseñar a hacer máscaras de papel maché, en vista de que ya no se pueden emplear las maderas.

“Ya llegamos a un problema de impacto ambiental, donde la madera es: ‘no lo toques’”.

Las flores silvestres no escapan a esta situación, tal como lo explica la antropóloga, pues en la medida en que crece el interés por los tintes naturales, hay afectaciones en las poblaciones de estas flores.

“Una artesanía exitosa que conlleva recursos naturales, es una alarma, es una llamada de atención de que ese recurso natural está en riesgo”, expone.

Frente a problemas como estos, Turok Wallace considera pertinente hablar de estudios de impacto ambiental, para saber qué tan grave es la situación de sobreexplotación de un recurso o de que algo está dañando el medio ambiente. No obstante, lo ideal es que para evitar esto se hagan planes de manejo y se logre la propagación y reforestación, o el cultivo de los recursos (aunque esto sólo se logre en un porcentaje mínimo, pues se trata de procesos milenarios, no de un programa sexenal).

“La escasez es un concepto relativo hasta que afecta”, señala Marta. Por ello su apuesta porque, por ejemplo, en programas de reforestación se tenga la sensibilidad para ver qué punto de la escasez se va a generar interés.

Asimismo, porque en los planes de manejo participen de manera conjunta artesanos, recolectores y proveedores, pero también los propietarios de la tierra, los investigadores, etnobiólogos, herbarios, laboratorios químicos, taxónomos, entre otros sectores que en varias décadas se han sumado a esta cadena.

IMPACTO EN LA SALUD OCUPACIONAL

A la par del impacto en el medio ambiente, Marta Turok explica que las afectaciones por la falta de prácticas sustentables tienen que ver con la salud ocupacional, especialmente en los artesanos.

Eso es lo que ha pasado en casos como el del papel amate de San Pablito, Puebla, que debido a varios proyectos y sobreexplotación de recursos han afectado no sólo al ambiente.

“Ahora estoy viendo el papel amate teñido con anilinas, esas anilinas crean vapores”, dice Turok sobre una artesanía en la que también se ha usado cloro y sosa cáustica, mismas que además de dañar la tierra y mantos freáticos impactan en la salud de las mujeres.