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Arte y Cultura

Ventana Fotográfica: 1X300

Hacia ese rumbo van mis cavilaciones al recorrer esta imagen que Judith Romero captó precisamente en su viaje al corazón de Manhattan

Ventana Fotográfica: 1X300 | El Imparcial de Oaxaca
5ta. Avenida. De la serie: Viajes. New York, USA, 2016. Fotografía de Judith Romero ©

El viaje siempre es vértigo, desplazamiento del propio centro. Aunque la maleta esté atiborrada de chiles, quesillo y tlayudas listas para ser calentadas donde fuera, aun sobre el vidrio espejeante de los rascacielos neoyorkinos. El viaje es abismo, la diferencia que curte las pieles; lo que permite salir y adentrarse en paisajes ajenos, a la vez que – ¡ay, nostalgia!- evocar y ahondar en lo que se deja atrás o adentro. El extrañamiento, pues, en todas sus acepciones.

Hacia ese rumbo van mis cavilaciones al recorrer esta imagen que Judith Romero captó precisamente en su viaje al corazón de Manhattan: la imagen aparente del mismísimo capitalismo invicto, que de manera ufana se exhibe (astuto camaleón de mil talantes) en tres enormes pares de piernas femeninas. Esbeltas, desnudas, entrelazadas y coquetas, se yerguen casuales —como si nada, como si todo fuera natural glamour— por encima de los transeúntes, arriba de unas zapatillas abiertas de tacón alto y base ancha, de esos que —dicen— permiten pasar por las avenidas de la vida con elegancia y sin titubeo.

Pero siempre –felizmente- hay rendijas por donde asoma el disenso. Chiquita, justo en el centro, al pie del espectacular inmenso, hace presencia (como una sombra, como una zancadilla, como una piedra en el zapato) una mujer musulmana que con tanta persistencia porta, sobre su cabello púdicamente recogido, ese velo terco y obstinado que ni el libre mercado, ni las tantas comisiones de derechos humanos de este mundo occidental, ni los más aguerridos feminismos, han logrado derribar.

Y es que por doquier hay cosas que se niegan a cambiar. Aquí en Oaxaca, donde crecen las milpas, donde siguen sonando los cohetes de las fiestas y las mayordomías, donde las mujeres se enfunden en sus huipiles, hay también mucho de eso… De resistencias, pues, en todos sus sentidos.