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Arte y Cultura

L’artesanía de vivir: colaboración entre artesanos y diseñador

Nueve sillas intervenidas por oaxaqueños destacan en la exposición que muestra el sincretismo cultural de México y Francia

  • L’artesanía de vivir: colaboración entre artesanos y diseñador
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Desde mediados de mayo de este año, 32 sillas -únicas e irrepetibles- se exhiben en el Centro Cultural San Pablo, como muestra del sincretismo de las culturas francesa y mexicana. Esto, a través de las intervenciones hechas por artesanas y artesanos de México, luego de la propuesta de la firma Roche Bobois.

Las flores del Istmo o los bordados de otras regiones de Oaxaca se logran ver en esta exposición, donde nueve de las 32 sillas fueron la materia prima de los artesanos del estado.

Asimismo, se erigen como ejemplo de la colaboración entre diseñadores y artesanos, que en los últimos años ha sido cuestionada por los casos de plagio de textiles oaxaqueños.

En este caso, y como mencionada la directora del proyecto, el artesano es reconocido por su labor, mientras que la iniciativa busca sólo ser un escaparate para difundir la grandeza de un país como México.

En mayo pasado, previo a la exposición, María Esther Villar Otero, directora de L’artesanía de vivir by Roche Bobois, explicaba que “mucho de lo que la marca cuidó es siempre darle el lugar al artesano. El artista de la silla es el artesano, no la marca; él nunca pierde el ser el dueño de la obra”, pues cada silla tiene una placa con el nombre del artesano.

En la exposición que aún puede conocerse en el Centro Cultural San Pablo, se encuentran 32 sillas de la firma francesa, en cuatro modelos: las clásicas Florian y Lully, y las contemporáneas Ava y Loop. Las piezas, fueron intervenidas por maestros, 20 artesanos de los estados de Jalisco, Hidalgo, Puebla, Estado de México, Chiapas y Oaxaca.

A través de las piezas se observa el trabajo de Pedro Martín Pizarro López, de Cuetzalan, Puebla; María García Osorio e Isabel Hernández Osorio, de San Vicente Coatlán, Oaxaca; Lucas Castro Jiménez, de Zapopan, Jalisco; María del Carmen Cruz y Rufina José Patricio, de San Nicolás en Tenango de Doria, Hidalgo; Reyna y Francisca López, de Teotitlán del Valle, Oaxaca.

Además de Sofía Ferrer González, de Villa de Allende, Estado de México; Gregorio Barrio Montoya, de Zapopan, de Jalisco; Milagros Soledad Jiménez Ortega, de San Lucas Ojitlán, Oaxaca; Teresa y Guadalupe Matías Pedro, de San Juan Guichicovi, Oaxaca, entre otros.

L’artesanía de vivir es una exposición que parte de un proyecto hecho en 2015 por la firma Roche Bobois, en el cual se invitó a artistas contemporáneos para intervenir el sillón Mah Jong, del diseñador Hans Hopfer.

Sin embargo, ahora la propuesta busca reconocer la labor de los maestros artesanos que la marca considera como “héroes anónimos del arte mexicano, quienes han logrado proyectar su experiencia, tradición e invaluable manejo de algunas de las técnicas ancestrales del arte popular en el país”.