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Princesa japonesa renunció a la realeza para casarse con un plebeyo

Mako, hija del príncipe heredero al Trono del Crisantemo, rechazó además el pago 152.5 millones de yenes


Princesa japonesa renunció a la realeza para casarse con un plebeyo | El Imparcial de Oaxaca

Luego de cuatro años llenos de escándalos y escrutinio público, la princesa Mako de Japón finalmente se casó y rompió una tradición milenaria. El evento estuvo lejos de ser una boda de cuento de hadas, por primera vez en 30 años no hubo ningún tipo de símbolo tradicional característico en las bodas de los miembros de la dinastía más antigua del planeta.

En el acto civil de Mako y Kei Komuro, quienes se conocieron en la Universidad Internacional de Tokio, no se llevó a cabo el tradicional rito sintoísta de enlace en el altar de la diosa del Sol, no hubo kimonos, ni carruajes, ni sonaron las campanas nupciales.

Mako obvió los tradicionales ritos de una boda real y rechazó el pago de 152.5 millones de yenes que se le ofrece a las mujeres de la realeza cuando se casan con un plebeyo y son obligadas a retirarse de la familia. La primogénita del príncipe heredero al Trono del Crisantemo es la primera mujer miembro de la familia real en rehusar las costumbres de la dinastía Yamato.

A pesar de renunciar a su estatus real para poder casarse con un plebeyo, la exprincesa Mako sigue siendo fuertemente criticada, situación que la habría llevado a ser diagnosticada con trastorno de estrés postraumático.

Pero no es la primera vez que una mujer de la familia real nipona ve afectada su salud mental ante la presión de la dinastía japonesa. Hace casi 30 años, su abuela, la emperatriz emérita Michiko, perdió la voz temporalmente, cuando los medios locales cuestionaron su posición para ser esposa de un emperador.

La actual emperatriz de Japón y tía política de la exprincesa se retiró de sus funciones públicas luego de sufrir depresión tras ser señalada por no haber tenido un hijo varón.