Hallan culpables a 3 extorsionadores | El Imparcial de Oaxaca
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Hallan culpables a 3 extorsionadores

Juez los sentencia a más de cuatro años de prisión


Hallan culpables a  3 extorsionadores | El Imparcial de Oaxaca

Tras comprobarse la culpabilidad de Marco Antonio, Matilde Luisa y Fermín, el juez segundo de lo Penal, los sentenció a purgar una pena de 4 años, tres meses y 25 días de prisión por el delito de extorsión en perjuicio de un empresario.
Marco Antonio, con domicilio en la cuarta privada de Niño Astillero, del barrio El Rosario en San Juan Chapultepec, Fermín, con domicilio en la colonia Guelaguetza, de San Jacinto Amilpas y Matilde, vecina de San Francisco Telixtlahuaca, fueron detenidos el 4 de abril del 2016, después de cobrar el dinero producto de la extorsión, por lo que se les descontará el tiempo que tienen en prisión.
Gregorio, el afectado, al denunciarlos contó que a finales de febrero del 2016, su cuñado le comentó que un amigo médico estaba traspasando un local comercial con giro de restaurante familiar, ubicado en carretera a Atzompa número 86, colonia Niños Héroes.
Como le interesó rentarlo, acordó con el dueño pagar ocho mil 500 pesos mensuales y comenzó a hacer reparaciones.
Cuando los vecinos se dieron cuenta que estaba rehabilitando el local, comenzaron a preguntarle cuándo lo abriría al público y ante tanta insistencia, decidió abrir antes de terminar las reparaciones.
Fue en ese entonces que se le acercó Marco Antonio, quien le dijo que le diera la oportunidad de laborar en su negocio, ya que no tenía trabajo y a partir de ese día empezó a insistirle.
Detalló que el 25 de marzo del 2016 se encontró a Marco Antonio con una señora, quien al verlo lo alcanzó. “?Qué onda! Dame chance, yo te levanto tu negocio, soy mesero, he trabajado a bares y restaurantes”, al tiempo que también le pidió trabajo para su esposa.
Ante tanta insistencia decidió que ese mismo día se presentaran a las 14:00 horas, por lo que se pusieron de acuerdo en el horario y el salario.
Sin embargo, al pedirle sus papeles acompañados de su currículo, Marco Antonio le dijo que no tenía en ese momento, porque en realidad, Norma no era su esposa sino “su segundo frente”, ya que estaba peleado con su señora, pero en cuando pudiera, iría por sus documentos y se los llevaría.
Días más tarde, observó que un joven iba continuamente al local y platicaba con Marco Antonio, pero después, incluso, ayudaba a atender a los clientes.
Al advertirle a Marco Antonio que él no había contratado a ese señor, éste le pidió que le diera empleo. “Dale chance, no tiene trabajo, por lo menos que la comida se gane” y así comenzó a meterse más al negocio.


Contó el empresario que el día 30 de marzo de 2016 le pidió a Marco Antonio que se hiciera cargo del negocio porque le urgía salir a su pueblo ya que iba a cortar maguey para venderlo e invertir en el negocio.
Marco Antonio le respondió que no se preocupara, que se encargaría de cuidar el negocio, así que confiado, se fue a su pueblo en el distrito judicial de San Carlos Yautepec.
Al otro día, 31 de marzo, el empresario recibió una llamada telefónica de su esposa, quien le informó que Marco le había llamado para darle la mala noticia de que los zetas lo habían llegado a amenazar al negocio, pero iban buscando al dueño para darle piso.
Al saberlo se asustó porque apenas estaban comenzando el negocio, entonces su esposa le pidió que volviera, pero no se presentara al negocio porque tenía miedo que lo mataran, ya que los zetas habían advertido que regresarían a buscarlo y le iban a cobrar 10 mil pesos mensuales o de lo contrario, lo encontrarían para asesinarlo.
Al platicar con su esposa, ésta le pidió que dejara el negocio, “prefiero no tener nada a que mis hijos se queden sin papá o que a alguien le hagan daño o los secuestren”, le suplicó mientras le insistía que temía mucho miedo y se quería ir de ahí.
Acordaron que ya no iban a abrir el negocio y se irían a vivir a Miahuatlán.

El empresario volvió a la capital oaxaqueña el día 2 de abril y se dirigió a la casa donde vivía Marco Antonio y Norma, en la colonia Guelaguetza, pero no los encontró, así que los llamó por teléfono y éste le contestó que tenía miedo de ir a esa vivienda.
Logró verlo al otro día y le preguntó qué había pasado, y éste le detalló que “me cayeron los zetas, pero primero me mandaron a una mujer con unos niños quien le advirtió que atrás venían otras personas a pedir piso, que eran 10 mil pesos y se salió de bar”.
Agregó que en ese momento entraron dos hombres y pidieron una cerveza cada uno, para enseguida empezar a interrogarlo sobre quién era el dueño, dónde vivía y cuál era su número telefónico, pero le aseguró que no les dio información.
Marco le refirió que como no les contestó lo que querían, se lo llevaron al baño, le pusieron una pistola en la cabeza y le cortaron cartucho, después se llevaron el dinero de la venta del día, que eran como cinco mil pesos y le advirtieron que iban a regresar.
Por último, le dijo que tenía miedo y que mejor había buscado trabajo en otro lugar, por lo que le pedía que tuviera cuidado porque eran como siete personas y podían dañar a su familia.
Con esta información, el empresario decidió cerrar el bar y vender la mercancía.
Sin embargo, el domingo 3 de abril recibió una llamada de Norma, quien le contó que cuando caminaba en la Central, unos señores que iban en un carro gris habían levantado a Marco y se lo habían llevado, después le hablaron y le pidieron 30 milpesos para liberarlo.
El agraviado le respondió que conseguiría dinero y enseguida, apagó su celular.
Al otro día, cuando prendió su teléfono, marcó al número de emergencia 089 para realizar la denuncia correspondiente, en tanto, a lo largo del día, recibió un total de 13 llamadas de Norma, quien le decía que los secuestradores exigían 30 mil pesos para liberar a Marco, que la ayudara porque no era justo que estuviera tan tranquilo y lo dejara solo.
El empresario le pidió que les diera su número a los secuestradores para que él se encargara de negociar, pero ésta le dijo que ellos querían que ella y Fermín, el hombre que contrató Marco para ayudarlo en el bar, debían llevar el dinero.
Más tarde, le envió una imagen de Marco completamente desnudo, cubierto de los ojos y atado de las manos hacía atrás, sentado en lo que parecía un baño con loseta, la mujer le escribió que no era justo que Marco sufriera de esa forma, porque le advirtieron que si no pagaba, iban a secuestrar al hijo del empresario y lo iban a matar.
Al ver esa imagen, al empresario le dio miedo y consiguió el dinero, mismo que le entregó el 4 de abril a Norma, ya que ésta le dijo que la condición que dieron los secuestradores es que el efectivo lo llevaba ella y Fermín, que tenía que hacer tres envoltorios con diez mil pesos cada uno y lo esperarían en las escaleras del frente del templo de San Juan Chapultepec.
Acompañado de un paisano, le entregó los envoltorios a Fermín, quien ni siquiera se molestó en contar el dinero y se fueron caminando.
El empresario se quedó en el lugar, pero al poco rato, llegaron quienes se identificaron como agentes estatales de investigaciones, para informarle que ya habían detenido a los tres implicados. Al verlos, se dio cuenta que era Marco Antonio, Norma, quien en realidad se llama Matilde Luisa y Fermín, por lo que al saber que todo lo planearon ellos, presentó la formal denuncia por extorsión.
Finalmente, tras corroborar con otras pruebas periciales y testimoniales, el juez determinó que los tres son culpables de extorsión y los condenó a purgar más de cuatro años en prisión.