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Ante incremento de violencia en Oaxaca, socorristas y paramédicos piden seguridad

Paramédicos no se sienten seguros al dar apoyo prehospitalario.


Tras continuas balaceras en la ciudad y zonas conurbadas, socorristas y paramédicos se declararon en peligro inminente, al quedar desprotegidos y a merced del hampa.

Debido a los últimos eventos ocurridos en la ciudad capital, por mencionar algunos: dos hombres heridos de bala la noche del martes en Ocotlán de Morelos, más tarde falleció uno; el miércoles en la mañana dos hombres más fueron heridos con armas de fuego, uno de ellos murió y el otro resultó lesionado, en Santa Catarina Minas Ocotlán; la noche del martes también un adolescente fue herido tras el ataque armado a un automóvil particular, en la localidad de San Raymundo Jalpan; mientras tanto un hombre de 32 años aproximadamente, fue asesinado tras una persecución a balazos en Puerto Escondido; la noche del miércoles a un hombre lo asesinaron a balazos en la región Cañada.

Y el reporte más reciente, un taxista decapitado y embolsado, mismo que fue abandonado en distintas partes de la ciudad.

Sin contar los asesinatos de trasportistas ocurridos en días pasados, todos ellos por disparos de armas de fuego y de forma violenta.

Algunos elementos de grupos voluntarios de rescate y salvamento, así como agrupaciones oficiales, tras el clima violento que se ha vivido en los últimos días en la ciudad capital y zonas conurbadas, indicaron que es necesario contar con la seguridad y protección personal, para poder realizar sus actividades.

Los rescates y auxilios de ahora no son como los de antes, aseguraron, pues ahora no es posible estabilizar al paciente y valorarlo con todo el tiempo deseado en el lugar de agresiones a balazos, ante el temor que los agresores regresen por sus víctimas al percatarse que éstas son auxiliadas.

Las unidades médicas y sus ocupantes quedan a merced del hampa, indicaron, pues los traslados a centros hospitalarios se realizan en completa soledad.

La seguridad durante los traslados de víctimas de ataques armados a centros hospitalarios se ha convertido en una necesidad que tal vez las autoridades no han notado y han pasado por alto.

La violencia que crece a pasos agigantados pone en riesgo la integridad de los profesionales en la atención prehospitalaria.

“Me temblaban los píes, estaba rodeado de taxistas, al atender al taxista lesionado por disparos de arma de fuego, en la espalda podía sentir la mirada pesada de los compañeros del taxista, podía sentir el frío recorrer mi espalda en el clima hostil que se vivía ahí, como deseaba la presencia de un policía”, manifestó un paramédico.

“No pudimos valorar a gusto, los hombres estaban lesionados tras un ataque a balazos y aseguraban que sus atacantes no estaban lejos y regresarían por ellos, como pudimos los levantamos los ingresamos a la unidad médica y partimos hacia el hospital, el nerviosismo aumenta cuando las localidades están retiradas y los lugares solitarios, esperábamos ver que como por arte de magia apareciera de entre la obscuridad una torreta de la policía, pero nada” expresa otro rescatista.

Por seguridad pidieron que las zonas en donde se den eventos de violencia, como las recientes ejecuciones, sea la Policía la primera en llegar, resguardar y después escoltar a las unidades médicas hacia los centros hospitalarios, para garantizar la seguridad de los pacientes y la integridad de paramédicos y socorristas.


 

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